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Más atención para los sordos de Melilla para su plena integración

La pérdida de la capacidad auditiva generalmente se describe como leve, benigna, moderada, severa o profunda, dependiendo de dicha prueba.

Publicada en MeliYa el 3 de febrero de 2012

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Dicho así, sordos, parece hasta despectivo pero no lo es. Son personas sordas. Y ahí está lo más importante, la primera palabra del complemento directo: personas. Y, como tales con todos los derechos de los que goza el resto de personas. Y no son pocos, no, la Asociación de Sordos de Melilla (Asome) habla de más de ochenta melillenses que padecen la enfermedad, o sea tenemos el centenar garantizado a plazo inmediato.

Más atención para los sordos de Melilla para su plena integración
Más atención para los sordos de Melilla para su plena integración

La sordera es la dificultad o la imposibilidad de usar el sentido del oído debido a una pérdida de la capacidad auditiva parcial (hipoacusia) o total (cofosis), y unilateral o bilateral. Así pues, una persona sorda será incapaz o tendrá problemas para escuchar. Ésta puede ser un rasgo hereditario o puede ser consecuencia de una enfermedad, traumatismo, exposición a largo plazo al ruido, o medicamentos agresivos para el nervio auditivo. Es decir, no hay que ser sordos de nacimiento y ahí la palabra la tiene la ciencia y la Medicina porque el hecho de que la sordera sólo afecte a 80 personas en Melilla no significa que tenga que ser objeto de descuido, mucho menos, de olvido. Asome lo sabe.

Más atención para los sordos de Melilla para su plena integración
Más atención para los sordos de Melilla para su plena integración

Se puede comprobar el grado de sordera de una persona, se le hace una prueba de audiometría, de manera que una persona con sordera puede tener problemas en la percepción correcta de la intensidad (decibelios) o de la frecuencia (hertzios) de sonidos relacionados con el lenguaje oral, y es frecuente que se den resultados diferentes para cada oído, pero hay que contar con el material necesario para realiza estas pruebas con fidelidad. ¿Los tenemos en Melilla?.

Más atención para los sordos de Melilla para su plena integración

La pérdida de la capacidad auditiva generalmente se describe como leve, benigna, moderada, severa o profunda, dependiendo de dicha prueba. Generalmente, cuando una persona cuya pérdida de la capacidad auditiva supere a los 90 decibelios, se considera entonces persona sorda, lo que implica que su participación en la vida social melillense es, cuanto menos, discutible. Hablar de vida social es hablar de formación y participación, cuestiones que parecen limitadas a las posibilidades de un pequeño local en el Fuerte de Camellos.

Más atención para los sordos de Melilla para su plena integración

Aunque sólo fuere por la voluntad de los responsables de Asome, su vinculación –pretendida pero no siempre comprendida- con las instituciones, habría que potenciar aspectos como la generalización del lenguaje de signos a todos los niveles, como lo hacen algunos. Los sordos de Melilla necesitan de atención, cariño y, hay que decirlo, medios económicos que ayuden a su plena integración.