Opinión
In Memoriam. Teniente Coronel D. Juan Cristóbal García Rojo “Nos vemos en la llegada, mi Capitán”
Publicada en InfoMelilla el 22 de abril de 2013
Esto es un artículo de opinión. Lo que dice es de Remitidos, no del portal.
Remitidos
Tarde de comuniones en Melilla; tarde de domingo; tarde de sol, al fin, en la ciudad; tarde de alegrías y de niños corriendo; tarde de tristeza repentina y traicionera, inesperada y caprichosa, certera; tarde turbada con la noticia, del todo inesperada, de la pérdida de un amigo, de un maestro, de un camarada, de un gran patriota, patriota alegre y orgulloso de serlo.
Ya no te preguntaré más por tu hermano, querido amigo, Gonzalo, por cómo les va, a él y a su mujer, Virginia, ahora totalmente desconsolada, a buen seguro, junto a sus hijos. Por si sigue corriendo, por si sigue sonriendo, a la vida, con esa sonrisa que sólo él sabía desplegar, orlada con su largo bigote; sonrisa sincera, sonrisa completa, como su persona. Nos has dejado muy pronto, querido camarada.
Hoy, sin que muchos quizás lo sepan, hemos perdido a uno de los grandes, hemos perdido, muchos de los que le conocíamos, a una de nuestras referencias, de nuestros Nortes, de nuestros maestros. ¿Cómo rellenaremos el enorme hueco que dejas tras tu partida …? No tenemos otra solución que hacerlo con su recuerdo, con su sonrisa, con sus sabios consejos y su ejemplo.
Conocí al entonces Capitán Gª Rojo al ser destinado al Tercio “Duque de Alba” Segundo de La Legión, con motivo de mi ascenso a Capitán, destino que me brindó el privilegio de coincidir con un enorme grupo humano de altísima altura moral y gran entrega profesional; de conocer nuestra ciudad hermana de Ceuta, igualmente acogedora; privilegio que disfruté durante cuatro maravillosos años. Él había llegado a La Legión, avanzada su carrera militar, culminando una honda aspiración que tenía.
Años en los que tuve, además, la ventaja de tenerle a mi lado, pues él, sin pretenderlo, nos marcaba el camino del Servicio, al Mando de esa Laureada Tercera Compañía, en esa indómita IV Bandera de La Legión, la del Cristo de Lepanto, que amanece y se acuesta en el Cerro de La Niebla; donde ese emblema grabado con piedras blancas en el suelo, con su pica, su arcabuz y su ballesta, nos avisa de que el Alma de La Legión se encuentra allí custodiada, por Soldados de España como él.
En esos cuatro años, no pude sino admirarle cada vez más; desde ese vino de despedida que, con el resto de Capitanes, me ofreció, tras … ¡un solo día destinado en la IV Bandera!, por reorganización interna del Tercio (me bastó un día para entender a dónde había llegado y de quién debía aprender).
Daba gusto ver cómo Mandaba la Compañía, la Tercera de Fusiles, con sus cuarenta y tantos muy largos … ¡y a ver quién le aguantaba el ritmo, de carrera y de trabajo! … y de estilo legionario. Estilo que, como supe entonces, había mamado, junto con su hermano Gonzalo, de su padre, antiguo Jefe de la Segunda Bandera, del Primer Tercio, el de Melilla, hoy disuelta; origen que no dudaba en comentar, orgulloso de sus raíces.
Admiración que compartía con todos los componentes del Segundo Tercio, con todos y cada uno de sus legionarios, a quienes recuerdo arengaba con soltura y fluidez, propia solamente de quien cree en lo que dice, de quien vive con un ímpetu arrollador el Servicio en La Legión, el Servicio a España; Legionarios a cuyo frente corría, a cuyo frente marchaba y si fuera preciso, a cuyo frente combatiría.
Hemos perdido a uno de los grandes, en un trágico incendio en su casa de Málaga.
“Nos vemos en la llegada, mi Capitán”
Descansa en Paz.
En nombre de quienes te conocimos; en nombre de quienes te admiramos; en nombre de tantos …
Tu amigo y alumno J.C.M.