Un estudio de la UGR explica cómo sobrevivieron las trabajadoras transfronterizas al cierre de la frontera

La investigación, publicada en la revista Mobilities, analiza cómo cientos de trabajadoras marroquíes del hogar y los cuidados afrontaron años de inmovilidad forzada tras el cierre fronterizo por la pandemia.

Redacción · Publicada el 29 de septiembre de 2026

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Foto: UGR Comunicación
El cierre de la frontera entre España y Marruecos por la pandemia de COVID-19, decretado el 13 de marzo de 2020, obligó a cientos de trabajadoras marroquíes que cruzaban a diario para trabajar en el sector del hogar y los cuidados en Melilla a elegir entre regresar a su país o quedarse de forma irregular en la ciudad, lejos de sus familias. Así lo recoge una investigación del Departamento de Sociología de la Universidad de Granada (UGR), publicada en la revista Mobilities.

Un colectivo que quedó atrapado

Antes de marzo de 2020, miles de personas de las provincias marroquíes cercanas a Ceuta y Melilla cruzaban regularmente para trabajar en los enclaves españoles. Muchas eran mujeres empleadas en el trabajo del hogar y los cuidados, un sector que, según explican las investigadoras, resultaba fundamental para el funcionamiento cotidiano de las ciudades pero apenas visible, al desarrollarse en buena parte en la economía sumergida. El cierre de la frontera dejó a muchas de estas trabajadoras atrapadas en Melilla, en situación irregular y expuestas a la posibilidad de ser deportadas. La reapertura, que se retrasó más de dos años por las tensas relaciones diplomáticas entre España y Marruecos, no supuso volver a la situación anterior: las nuevas condiciones de cruce se hicieron mucho más restrictivas, según indica el estudio, de modo que en la práctica la frontera seguía cerrada para muchas de ellas. Las autoras señalan que, «como ha ocurrido en otras fronteras del mundo, la pandemia actuó como un punto de inflexión que facilitó la introducción de medidas de control más restrictivas, difíciles de implementar en la situación previa a 2020».

Decisiones familiares, no individuales

El estudio, basado en más de tres años de trabajo etnográfico y decenas de entrevistas en profundidad, concluye que las decisiones de estas mujeres rara vez fueron individuales: la prioridad fue garantizar la supervivencia económica de la familia. Algunas asumieron largos periodos de separación de sus familiares para mantener los ingresos del hogar al convertirse en únicas proveedoras, lo que obligó a reorganizar los cuidados dentro de la familia. Al mismo tiempo, según indica la investigación, buscaron vías legales como un contrato transfronterizo o el arraigo para recuperar la movilidad entre países. La investigación describe también los costes personales de esta situación: algunas de las mujeres entrevistadas se despidieron de sus hijos una mañana antes de ir a trabajar sin imaginar que tardarían años en volver a verlos, y otras no pudieron acompañar a familiares durante enfermedades graves ni despedirse de ellos antes de que falleciesen, mientras seguían a cargo del cuidado de menores, mayores y hogares al otro lado de la frontera.

Parte de una línea de investigación más amplia

El trabajo se enmarca en una línea de investigación del grupo 'Problemas Sociales' (SEJ 129) de la UGR sobre las consecuencias sociales de las políticas migratorias y el endurecimiento de las fronteras en Europa. Las autoras recuerdan que, detrás de las estadísticas migratorias, hay personas y familias con proyectos vitales que una sola decisión política puede cambiar por completo. El estudio, firmado por Lucía Granda, Rita Sobczyk y Rosa M. Soriano-Miras, se titula «Surviving the Limbo of Supervening Immobility: Family Strategies after the Spanish-Moroccan Border Closure» y está disponible en la revista Mobilities.

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