Reportaje
Érase una vez...la Electricidad
Gaselec aporta un ingente activo al capital cultural melillense
Publicada en MeliYa el 2 de junio de 2006
Érase una vez la Electricidad -y la Técnica, en general-, érase una vez que Melilla, su Junta de Arbitrios, decidía que había que producir energía eléctrica y no sólo para satisfacer medianamente las necesidades de logísticas de unas Campañas de África imperantes, sino para que Melilla tuviera luz, energía.
El 17 de mayo de 1.897 se monta en el Mantelete un pequeño motor generador y ahí comenzó la historia de la alimentación eléctrica melillense. Con ayuda de acetileno y para que Alfonso XII viera que Melilla no era mucho más distinta a las otras ciudades de España, la Avenida del General Macías recibió alumbrado público.
En 1.913, superadas las primeras escaramuzas de las famosas campañas, con una población superior a la actual, Melilla necesitaba mucha luz. Nace el 17 de enero de 1.913 la Compañía Hispano Marroquí de Gas y Electricidad, Gaselec.
Pasan los años y la Comañía Melillense de Gas y Electricidad -que así se llama- es propiedad del Banco Español de Crédito, financiera que nombra director general de Gaselec a José Cabanillas Rojas. Fue en 1.956, año de la independencia de Marruecos.
Ha llovido pero las diferentes etapas de la historia de la electricidad en Melilla, de la técnica en general, están fielmente, cariñosamente tratadas en el Museo Eléctrico de Gaselec que abre sus puertas a los melillenses en sus instalaciones de la Avenida del Aviador Joaquín García Morato, todo ello merced a un empeño personal de hijo de don José, Gustavo Cabanillas, hoy presidente de Gaselec.
El Museo es una recopliación de multitud de objetos y componentes técnicos que permitieron, en los años heroicos, llevar energía eléctrica a los hogares melillenses a lo largo del pasado siglo XX, hoy obsoletos, pero es mucho más: es el resultado del amor que profesa Gustavo Cabanillas a la historia, la antigua y la contemporánea. Cualquier activo de valor sentimental, tradicional, costumbrista, que ha llegado a sus manos, se ha recuperado y se pone a disposición de los melillenses.
¿A quién va destinado esta exposición de Gaselec?, pues a “aquellas personas con inquietud por la evolución de la tecnología en materia eléctrica, a aquellas personas que tienen interés en conocer los medios técnicos que se usaban en el pasado y a aquellos que quieran conocer o recordar diversos elementos que estaban instalados en hogares o industrias y que permitían contar con la energía eléctrica”.
El Museo Eléctrico se ha postulado ante los melillenses en el curso de un acto social que ha contado con el apoyo de Melilla entera, para satisfacción de su anfitrión, Gustavo Cabanillas, la Fundación Gaselec, la propia empresa y ese compendio mediático-cultural en el que Cabanillas ha decidido invertir.
Desde la construcción del 'templo' de la plaza Rafael Fernández de Castro, su primera exposición dedicada al Antiguo Egipto, pasando por todas las muestras de la sala, las presentaciones de libros y los conciertos en los estudios de Cablemel, hasta la reapertura del Museo Eléctrico, es obvio que Gaselec reinvierte sus recursos en la cultura de Melilla.
El arcipreste de la Vicaría Episcopal, Manuel Jiménez, ante Cabanillas, el presidente de Melilla, Juan José Imbroda, el general segundo jefe de la Zona Militar, Miguel Largo Campo, y buena parte de la sociedad melillense, ha echado agua bendita en los departamentos de la oferta museística.
Tres enclaves, el técnico, el almacén y la oficina técnica administrativa, esperan a los melillenses. Desde gramófonos hasta prensa y taladros, una fragua, tocadiscos y radios antiguas, apisonadoras y planchadoras...mucho más, y todo en un ambiente medioambiental. Aquellas oficinas “donde se pagaba la luz”, se han convertido en canto al medio ambiente, a la historia y a la electricidad y, sobre todo, el aporte desinteresado e ingente al capital cultural melillense.