Reportaje

Melilla se echa a la calle para convivir con sus Fuerzas Armadas

Brillante parada militar acogida con el cariño de 5.000 melillenses

Publicada en MeliYa el 27 de mayo de 2006

Salvador Ramírez

Y Melilla se echó a la calle, como si de una premonición del general Díaz de Villegas-Herrerías se tratara, se cumplió el pronóstico y el desfile del DIFAS 2006 constituyó un proceso de fusión entre todos los sectores de la sociedad local.

No se cabía en el centro y, como en las mejores faenas, los melillenses se volcaron con sus Fuerzas Armadas animando su marcial evolución por la Avenida Juan Carlos I Rey.

(duración aproximada 12 minutos)

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'Acompáñanos, también es tu día'. Este es el lema del DIFAS 2006, una festividad castrense que nace con el espíritu de “constituir unas jornadas de auténtico encuentro, convivencia y comunicación plena entre ciudadanos civiles y militares, favoreciendo y acentuando la recíproca comprensión y conocimiento mutuo que debe existir entre cuantos integran una misma sociedad nacional”.

Y así ha ocurrido en el acto nuclear de la festividad, el desfile de más de 1.500 hombres y mujeres, profesionales del Ejército, por las calles melillenses, celebrado con el rigor castrense que preside estos actos, comenzando con el arriado de la Bandera Nacional, que ha presidido toda la jornada del sábado la actualidad local desde su más céntrica ubicación, la Plaza de España.

La representación parlamentaria al completo con el diputado, Antonio Gutiérrez Molina, en cabecera de representación institucional, el equipo de Gobierno y Grupos de la oposición, los directores de áreas de gestión de la Administración Central del Estado y dos personas, el presidente de la Ciudad Autónoma, Juan José Imbroda, y el delegado del Gobierno, José Fernández Chacón, compartiendo honores presidenciales con el jefe de la Zona Militar de Melilla.

Un acontecimiento que ha reunido a la sociedad melillense sin fisuras, como haciendo caso al mensaje dirigido en rueda de prensa por el comandante general de Melilla, el general de División, Vicente Díaz de Villegas-Herrerías: “que vengan melillenses de todos los barrios porque quienes van a desfilar proceden de todos los rincones de la ciudad”.

Allí estaban los aludidos, miles de melillenses con sus Fuerzas Armadas, efectivos a pie y sobre vehículos que, dicho sea de paso, han copado el centro de la ciudad desde horas antes al acontecimiento, desviando el tráfico rodado y creando algún que otro dolor de cabeza a los conductores que han debido buscar otros confines para aquello del aparcamiento.

La Bandera Nacional ha sido arriada por efectivos de la Compañía de Mar de Melilla, la que llegó con Estopiñán bajo la denominación de '40 hombres de mar'. A la vera de los soldados, los alumnos de Rusadir y Juan Antonio Fernández que han conseguido los Premios Ejército 2006.

Acto de honor a los caídos por España con presencia de todos los guiones y estandartes de la Comandancia General y los gastadores de todas las Armas y Cuerpo de Ejército con la incorporación de un representante de la Guardia Civil en labores de escolta y acompañamiento de los escolares premiados.

Dos encantadoras alumnas melillenses, Natalia Rivas y Ana María Pedraza, se han encargado de dedicar odas a la Bandera Nacional declamándolas en plena Plaza de España con un respetuoso y conmovedor silencio protagonizado por, según fuentes de la Policía Local, más de 5.000 almas en la calle.

Al mando del general segundo jefe de Melilla, el general de Brigada, Miguel Largo Campo -condecorado el Día de la Pascua Militar con la Gran Cruz al Mérito Militar con distintivo blanco- la Fuerza se ha dividido en dos agrupaciones tácticas: a pie y sobre vehículos.

Ha sido el coronel jefe de la Ulog 24, Arturo López de Maturana el encarado de mandar la agrupación a pie, dividida en cuatro subagrupaciones. La Legión, por su marcialidad, y la Guardia Civil, por su entrega y sacrifico por España, han sido las formaciones más celebradas. Alguien echó de menos el cadencioso y no menos majestuoso paso lento de Regulares.

Los motores han rugido a las órdenes del coronel jefe del Tercio Gran Capitán Primero de la Legión, José Naveira López, encabezando dos subagrupaciones con dos núcleos cada una de ellas. Las Fuerzas Armadas han sacado a la calle, entre otros vehículos, con profusión artillera, el Land Rover Aníbal, última adquisición del Ejército de Tierra.

La Legión, a bordo de mecanizados abrió paso a una columna presidida por el teniente de coronel de Caballería, Manuel Matas y rematada por los escuadrones de carros de combate del histórico Regimiento Acorazado de Caballería 'Alcántara 10' -350 años de historia le contemplan-, núcleo, el segundo acorazado que puso fin a la parada militar y a la fiesta de Melilla con su Ejército.