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La sobriedad del Humillado marca el cristianismo elegante del Martes Santo, los fieles devotos regatean con las procesiones

Brillante travesía cristiana con un invitado de lujo, el Arzobispo Emérito Castrense, José Manuel Estepa

Publicada en MeliYa el 11 de abril de 2006

Salvador Ramírez

Video de la procesión del Martes Santo:

La sobriedad del Humillado marca el cristianismo elegante del Martes Santo, los fieles devotos regatean con las procesiones

"Los que custodiaban a Jesús se burlaban de él y lo golpeaban; lo cubrieron con un velo y le preguntaban: Adivina quién te pegó. Y le decían muchas otras”, testimonio de Lucas.

Terrible, qué poco han cambiado los tiempos y qué poco entiende el ser humano. Esos carceleros, romanos, conocían del triste destino del Hijo de Dios pero era tan tediosa la vida del Imperio en ultramar que hasta el dolor del prójimo servía para cubrir los amplios huecos de una insoportable vida cuartelera.

Qué bonita es la puntualidad castrense, qué bien marchan las cosas cuando se ajusta uno al guión conveniente, como la Cofradía el Humillado, juventud, en estado puro, cofrade melillense que, a las ocho y media de la tarde, abría las puertas de la Parroquia de Hermandad, la Castrense, para dar salida a la joven talla del Hijo de Dios.

Le decían muchas cosas, dice Lucas, como si el dolor físico, el ultraje y la pérdida de toda dignidad terrenal no fuere castigo bastante. Había que humillarlo, se eso se trataba y a eso se sometía, consciente y digno en lo sobrenatural, Jesucristo.

Buena discreción, sí señor, a la hora de no manifestar la identidad del pregonero en desagravio para el paso del Humillado, Antonio Guijo, ejemplo de cristiano seglar. Hermano mayor, que fue, de La Soledad, pregonero de la Semana Santa melillense, hombre de tradiciones y fe. Recurrió a las citas de los evangelistas para encender e corazón de las gentes de Rusadir, perfecto.

Antes, los acordes del Himno Nacional con las buenas gentes de Salvador Rubio Salom, habían encantado a las pocas -lo siento, hay que decir la verdad, depositemos las esperanzas en el segundo ciclo, la primera parte de la Semana Santa, escasa de público-, a las pocas personas, decía, que se acercaron a la coqueta plaza de Don Yamín Benarroch.

"Él no cometió pecado en sus labios no se encontró engaño. Ultrajado, no contestaba con ultrajes; siendo maltratado no amenazaba, sino que se abandonaba en manos del que juzga con justicia”, son palabras del primer Papa de la Iglesia Católica, Pedro, equivocadas porque Jesús no fue juzgado con justicia alguna sino con rencor, preocupación y envidia. Vaya condiciones objetivas para administrar decisiones de la señora ciega con la balanza en sus manos.

Pocas 'manolas' pueden presumir de elegancia y saber estar como las del Humillado: elegantes, sobrias, sencillas e impactantes. Eso es vestir la máxima gala femenina del protocolo del Estado español. Hileras de nazarenos azules y negros, negros y rojos, portaestandartes y la aportación entusiasta de la Banda de Cornetas y Tambores de Minas del Rif: no descomponen la figura, es más, se ajustan al guión castrense que orienta sus toques y marchas.

¿Quién ofende a Jesús y por qué?: son los guardias, los siervos, es decir, personas a su vez humilladas y ofendidas, personas, pues, acostumbradas a recibir también ellas humillaciones y ofensas por parte de sus superiores, acostumbradas a reconocer que el derecho lo tiene el más fuerte, el que se lo apropia. Eran normas de la época...¿lo son ahora también?.

Nuestro Padre Jesús Humillado tiene raíces castrenses, la semilla de un grupo de militares que fundaron la Cofradía, muchos de la Caballería melillense. El Arzobispo Emérito Castrense, José Manuel Estepa Llaurens, el comandante general, Vicente Díaz de Villegas, el general segundo jefe, Miguel Largo, más autoridades, y el oficio del hermano mayor del Humillado, Curro Durán, son presencias gratas y de mucho agradecer. Mucha clase.

"Si te he hecho algún mal, dímelo; si no, ¿por qué me pegas?”, relata su apóstol querido que habría de verle morir, Juan. El Cristo, con su pregunta, al borde de la extenuación, investiga al ser humano o invita al romano de turno a una reflexión: ¿se puede pegar, lacerar, humillar y hundir en la miseria a cualquier desdichado sin razón aparente o con ella?.

Primavera cristiana melillense. Hay la gente que hay pero la que hay es devota, respetuosa, reverente ante una tradición bimilenaria que no se ha de perder, cueste lo que cueste. El Humillado ha dado una hermosa lección de catecismo. La vivieron el vicario episcopal, Antonio Ramos, el presidente de la Agrupación de Cofradías, Gregorio Castillo y sus amigos y cargos de representación cuando, con el Humillado mirándoles, rezaron una oración al cielo desde el palco de la Fiscalía.

A Jesús le quedan muy pocas horas de vida, tras 33 años de variopinto avatar y sabe que el encargo del Padre está pendiente sólo de un trámite: morir con dignidad por la humanidad, cumplimentar un finiquito sabido. No hacía falta dar lecciones de bonhomía a unos soldados asalvajados sino limitarse a consumir los últimos pálpitos de vida terrenal pero, en su generosidad, el joven rabí deja estupefactos a sus maltratadores: si erré, me lo dices, si no, ¿qué desconocida razón te lleva a maltratarme?.

Buena pregunta, hoy, a 2006, para quienes investigan situaciones de desvertebración moral: ¿qué han hecho esas víctimas del maltrato, el genocidio, la pobreza, la marginación, el hambre, la discriminación, la muerte violencia, el desamor...la humillación?, ¿en qué se han equivocado?. Probablemente han cometido el mismo error que Jesús Humillado: amar demasiado.