Local · Semana Santa
La Sentencia de Pilatos es seguida por muy pocos fieles a pesar de la rectitud del paso del la Cofradía del Pueblo
Sólo Menéndez Pelayo ofreció calor popular al esfuerzo de las mujeres y hombres del Nazareno
Publicada en MeliYa el 10 de abril de 2006
Ya lo tenéis ahí, frente a Pilatos. Las diferentes versiones sobre la personalidad de Poncio Pilatos nos conducen a un ser hastiado de dirigir una provincia como Palestina, demasiado particular, nada de guerra contra Roma pero, como en el siglo XXI, sumida en tremendas disputas por la propiedad institucional de la tierra y revueltas puntuales contra el imperial invasor.
¿Dónde está la gente de Melilla?, qué pena de catequesis callejera, qué pena de esfuerzo para que sólo unos cientos de melillenses arropen a Jesús ante Pilatos, a los nazarenos de rojo y blanco, a la Guardia Civil, a los fieles devotos y a la Banda de Música Ciudad de Melilla, dirigida por Salvador Rubio Salom.
El conjunto escultórico imaginero de Nuestro Padre Jesús ante Pilatos llega cargado de mucha historia. Se ha datado en el siglo XVII y procede de la Real Isla de San Agustín y San Carlos de Alhucemas, en un prodigioso alarde de recuperación y mantenimiento del patrimonio cristiano de estas tierras e ínsulas. La última restauración de la Sentencia hubo que hacerse en Sevilla.
La lex romana, nada más y nada menos, no pudo imponerse a la particular administración de justicia de un pueblo milenario -por aquel entonces el pueblo hebreo ya se enseñoreaba con tres milenios de existencia- que elevaba a ley sus usos, costumbres y tradiciones populares.
Jesús no observaba el shabat a la hora de ayudar a un afligido, tuvo la osadía de esquilmar el sucesor del Gran Templo de Salomón de estraperlistas y timadores y hasta dejaba a entender que sí, que Él era el Mesías Prometido, aunque jamás lo dijera. Demasiado envite, demasiado órdago a la grande para las instituciones.
No es menos órdago desafiar al Lunes Santo, tradicionalmente sin pasos procesionales y hacerse un hueco en una población dormida. No bajan los barrios, la gente del centro está de vacaciones. Los bares llenos, eso sí.
Pero hay que pensar y para eso está la Agrupación de Cofradías, para ver qué se hace con este día ya de por sí doloroso para que no resulte lacerante, don Gregorio. A pesar de todo, seriedad, pulcritud y cristianismo puro en las gentes de la Cofradía del Pueblo.
Pilatos examina al hereje y dice que le da igual Jesús, Isaac, Moshé o Sholomón, que le dejen tranquilo. Que lo lleven al disoluto Herodes, que por cuestión de provincias ha de entender del litigio que imputa a Jesús los más altos crímenes. El infame autócrata se carcajea del Nazareno y el centurión de servicio tiene que volver sobre la senda que le conduce al delegado palestino del césar Tiberio.
Y aquí una historia de humanidad porque Pilatos no ve ninguna culpa. Sólo ve a un líder social que no ha matado, robado o insultado a nadie y sugiere clemencia a sus querellantes. Llega incluso a proponerles un trueque ofreciéndoles la cabeza del terrible Barrabás, asesino de un soldado romano, pero no hay manera. ¡Crucifícale!. Lavar las manos no es lavar la conciencia pero no deja de ser un símbolo de la condición humanitaria del procurador de Judea.
Escrupulosa puntualidad la del Nazareno y sus dirigentes para hacer procesionar a Jesús y escrupuloso el orden de pasos pensados para la travesía de la estación de penitencia. Orden garantizado y llevado a la práctica. ¿Se contagió la frialdad de poco público a los precesionantes?. No, certeramente, no.
Fue más rápido de lo normal a pesar de las intersecciones de las gentes de saeta. Ana María Fernández estuvo tan escueta como magistral y sentida. Frente a la Casa de Baños, mañana o pasado mañana Zara, Ana cantó con la hondura que le caracteriza.
Y poco más. Se nos plantea una asignatura dura y correosa. O se prohíben los viajes en Semana Santa o se concentra todo el esfuerzo en los 'días mayores', o sea, Ramos, Resurreción y, seamos optimistas, Miércoles, Jueves y Viernes Santo. Qué pena.
¿Qué pasó por la cabeza de Pilatos al conocer al Sentenciado, al oír sus argumentos, al entender sus mensajes?, ¿comenzó el procurador romano a convertirse al cristianismo?. Pontius Pilatus, gobernador de Judea del 26 al 36 de nuestra era, nacido en Tarraco -quizá-, casó con Prócula, posteriormente Santa Prócula, proclamada a la santidad por la Iglesia Ortodoxa...demasiadas incógnitas para una crónica de Lunes Santo.