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Las reses están enchiqueradas y todos los trámites legales resueltos para la corrida de toros del miércoles de Feria

Los astados de Sancho Dávila ya descansan hasta la tarde

Publicada en MeliYa el 6 de septiembre de 2006

Salvador Ramírez

La corrida está enchiquerada. ¿Qué es esto?. Muchos aficionados y público en general desconocen el significado del enchiqueramiento pero resulta fundamental para el buen desarrollo de la lidia. El acto, que se celebra en la mañana del mismo día de la corrida , tiene tres partes bien diferenciadas.

En Melilla, como todos los años, se ha llevado con toda pulcritud y ajustado a la normativa del Reglamento Taurino. En primer lugar se realiza el segundo y último examen veterinario al encierro para comprobar la bondad de las reses.

Este año, en Melilla, ha habido polémica. Un toro -el marcado con el número 14- de Sancho Dávila llegó a los corrales de la Mezquita del Toreo con una aparatosa cornada exterior en su pata trasera derecha. No afectaba a su galope pero las reglas dicen que el ganado tiene que lidiarse en perfectas condiciones.

El ganadero, obviamente, protesta. Él le ha embarcado en condiciones, pero el presidente del festejo, Antonio Gutiérrez Molina, y el veterinario no pueden dar por bueno un oro lesionado que, además, luce una cornada demasiado evidente.

Tras el examen de los facultativos, los mozos de espadas y primeros subalternos de los toreros -Fran Rivera Ordóñez, Manuel Díaz El Cordobés e Iker Javier Lara, sortean los lotes, es decir, el azar adjudica a cada diestro las dos reses que le corresponde lidiar.

Y luego, el enchiqueramiento propiamente dicho. Consiste en la conducción de cada toro al chiquero, esa celda estrecha a la que nadie tiene acceso y en la que va a 'hacer capilla' hasta la hora de enfrentarse al matador, en ese caso, hasta las seis de la tarde.

El enchiqueramiento de la mañana del miércoles en la Plaza de Toros de Melilla ha sido caluroso, como se ha dicho algo polémico, aunque al final se impuso la cordura y muy concurrido porque el público tiene derecho a comprobar los exámenes veterinarios y el sorteo de los lotes.

Luego, los responsables de la Jefatura Superior de Policía desaloja el balcón de corrales y los trabajadores se dedican a enchiquerar. Y ya sólo queda la lidia, la afición y el buen desarrollo del festejo.