Reportaje
Manga, creatividad al servicio de la revolución cultural
Tengoku, el templo de los jóvenes creativos melillenses
Publicada en MeliYa el 21 de julio de 2006
Pocas parcelas del saber, o de la ciencia antropológica, que dijo en su día don Antonio Machado y Núñez, abuelo del gran poeta liberal sevillano, que la cultura.
La cultura necesita más que cambios, auténticos vaivenes, convulsiones, porque la creatividad, sin estar reñida con el clasicismo, necesita de la frescura de las nuevas corrientes.
Mucho más necesitadas de tsunamis culturales están las sociedades, como la melillense, semi-cerradas, encorsetadas en ofertas que envejecen vilmente sin el aliento renovador de alternativas creativas, rompedoras, deslumbrantes, como las buenas culturas.
El manga es una de las alternativas del postmodernismo cultural, directamente vinculada a las inquietudes juveniles -aunque la edad es lo de menos, sino el espíritu- que viaja por los senderos del dibujo y la cultura gráfica japonesa de hace 60/70 años, acaso coincidente con la caída en Hiroshima y Nagasaki de las primeras armas de destrucción masiva.
Emergen en Japón alternativas de expresión e industria para reparar lo irreparable o, puede, correr un tupido velo a las escenas de horror y muerte. Nace el manga.
Manga es cómic en el idioma nipón. Anime quiere decir animación, dibujo animado, y Tengoku significa Asociación de Manga y Anime Melillense.
Atención: Tengoku nace de la identidad de objetivos e intereses de un grupo de melillenses pero es la primera institución de un género que triunfa en todo un país como exponente en emergencia de las principales vanguardias culturales.
Tres son sus cabezas visibles: Jorge Caña, Abdeljalil Fikri y Abdelmalik Ahmed. Ellos coordinan la explosión de ideas y trabajos de sus asociados y quieren difundir en Melilla la cultura del manga, “en su imagen plural”, es decir, este dibujo no es sólo violencia, es dibujo de inspiración japonesa y, en consecuencia, de formas de expresión universales.
Quieren, dice Abdelmalik, hacerse “un hueco en la cultura melillense” y tienen argumentos para ello, no en vano han organizado talleres de dibujos -kanjis-, proyecciones de Anime y talleres de 'Go', el ajedrez chino. Oriente siempre en la inspiración y la vocación de estos jóvenes artistas.
No tienen mucho tiempo libre porque o se examinan, o estudian, o trabajan, o todo a la vez. En consecuencia no tienen tiempo para buscar un local o negociar con las instituciones. Su centro de intereses y coordinación está en la Casa de la Juventud: “¿local?, lo vemos difícil pero no deja de ser un gran sueño”.
A la hora de definirse son cáusticos: “somos autónomos, libres, apolíticos, no pagamos cuotas”. Pero aportan el resultado contemporáneo de una cultura que no es de nuestros días precisamente. El manga nace en la década de los 40, Superman había nacido en 1938, Flash Gordon, algunos años antes.
No son Oliver y Bengi, o acaso Pokemon, los primeros mangas, ni hablar, aunque algo sí que han aportado a la cultura manga de la década de los 80, resurgir imparable de esta expresión artística.
Tienen una página web: http://www.asociacion-tengoku.com, una ventana libre con foro -interesantísimo- incluido que no tiene fronteras, como todo lo de internet, y que se perfila como banderín de enganche de los manganautas melillenses.
Cualquier melillense puede ser socio de Tengoku si es que tiene 14 años o más. Cuidado, que los menores de 18 años precisan de la pertinente autorización paterna. ¿Por qué a partir de los 14 tacos?. Parece que el ser humano, a partir de esa edad desarrolla creatividad, se asume el concepto de independencia, se conoce a sí mismo, ya está capacitado para trabajar con el manga.
¿Hay que ser un excelente dibujante”. No necesariamente, aclara Jorge Caña, hay recursos, libros especializados, “se puede aprender”, sistemas de proporciones. Diríamos, hay que ser muy natural, comulgar con el arte y contar con capacidad de innovación, a partir de ahí, como se suele decir, habría que arrimar el hombro para conseguir el manga.