Reportaje

Soldado de los Milagros, una muerte misteriosa convertida en leyenda para los melillenses

La tumba de Benito López Franco sigue siendo la más visitada del camposanto

Publicada en MeliYa el 31 de octubre de 2006

Salvador Ramírez/Pepe Marqués

¿Qué ocurrió con Benito López Franco, el 'soldado de los milagros'?. Ha pasado tiempo y no se ha podido confirmar si el joven legionario se suicidó o 'fue suicidado' el 17 de enero de 1.950, fecha en la que apareció su cadáver en el cuartel de destino.

Su propia familia, 27 años después, el 30 de mayo de 1.977 cuando, por fin, puede desplazarse a Melilla para conocer los motivos de la muerte del joven baturro, no duda en afirmar que tenía un tiro en la nuca y un brazo roto.

Eran tiempos difíciles. Los mandos militares, obligados a dar una explicación a la familia, dijeron que su cuerpo había sido encontrado sin vida colgado de una cadena de váter. ¿Un mocetón de 1,90 metros de altura soportado por semejante cordel?.

La versión oficial fue la del suicidio: se quedó solo en el botiquín de la compañía a la hora del almuerzo y poco después un oficial legionario lo encontró como se ha dicho, ahorcado. Como por aquellos tiempos la ley prohibía el enterramiento cristiano a los suicidas, se le inhumó en la fosa común.

La familia no quedó contenta con las explicaciones oficiales. José Moros Franco, hermano de Benito, ha sido muy claro en unas declaraciones efectuadas al Heraldo de Aragón, recogidas en 1.999 por Enrique Mored: “la versión que nos dieron en el cuartel no era cierta, Benito no se había suicidado”.

Cuando en 1.977 los familiares llegan a Melilla, se registra una anécdota: más de 3.000 melillenses esperan a los dolientes de Benito en el puerto porque se rumorea que quieren llevarse sus restos a Cetina, su tierra natal y quieren impedir el traslado. Ya se le conocía como 'el soldado de los milagros'.

Expertos La prensa de Melilla lleva años especulando con la muerte de Benito López Franco. Hay auténticos expertos en la investigación del caso, como José Marqués, probablemente el melillense más documentado al respecto.

El hermano de Benito hace unas declaraciones impactantes al Heraldo de Aragón: “al parecer, la hija de un mando muy importante del cuartel ´se dije que la hija del coronel del Tercio- se enamoró perdidamente de Benito López, cuando ya estaba comprometida con un oficial destinado en Melilla. La gente cree que se lo quitaron de en medio”.

Ya fue mala suerte porque 'el soldado de los milagros' murió, como se ha dicho, el 17 de enero de 1.950, sólo cuatro días antes de embarcarse para la península y disfrutar de una semana de permiso, tras 12 meses de estancia continuada en Melilla.

Esa es la truculenta y no aclarada historia de Benito López Franco pero la realidad del hoy por hoy es que se ha convertido en la referencia de la esperanza para los melillenses. “hace milagros”, dice una señora que, a diario, deposita claveles rojos en la tumba del legionario, la tumba más visitada del Cementerio Municipal de la Purísima Concepción.

Desde hace 57 años jamás faltan flores, mensajes e incluso pequeñas cantidades en metálico en el enterramiento; ni cuidados por parte de los responsables del camposanto. Hace una semana, los servicios operativos de la Ciudad Autónoma repusieron la cruz de la tumba, que se había desprendido, confirma José Marqués.

¿Quién fue Benito? ¿Quién era este maño que tuvo la desgracia de morir en extrañas circunstancias en Melilla y el honor de ser venerado por los melillenses?. Un chaval de buena planta, rostro agraciado y voz para el cante. De hecho siempre iba con su guitarra para interpretar jotas o coplas populares.

A su padre le hacía poca gracia el arte de Benito. Su hermano dice, trabajando de cocinero en Termas de Alhama antes de hacer la mili en Melilla, conoció a artistas como Bernabé Martí, el marido de Montserrat Caballé y que llegó a tener una oferta de Imperio Argentina para grabar una película.

Benito López Franco es, para muchos melillenses, el 'hermano Benito'. Se le atribuyen milagros en casos como tumores cerebrales y curaciones sorprendentes. José, su hermano, manifiesta al respecto: “nosotros no entramos en si hace milagros o no, eso es una cuestión de las personas que acuden a él y se siente escuchado pero sí que apreciamos el cariño y la fe que la gente le profesa, esa que hacen que su tumba esté siempre llena de flores”.