Reportaje

Diabetes: acabar con el mito, desterrar la exclusión, enriquecer la sociedad

Melilla conoce de primera mano las conclusiones del II Congreso Nacional de la Diabetes

Publicada en MeliYa el 27 de octubre de 2006

Salvador Ramírez

La sociedad española se ha movilizado contra la diabetes o, mejor expresado, para convivir mejor con la enfermedad y Melilla ha tenido la ocasión de convertirse en paraninfo del II Congreso Nacional de la Federación Española de Diabetes, holding socio-sanitario que integra a la Sociedad Española de Diabetes, la Federación Española de Asociaciones de Educadores en Diabetes y la Federación de Diabéticos Españoles.

La ciudad ha sido merecedora de tan alta distinción gracias a la labor de la Asociación de Diabéticos de Melilla (Adimel) y al trabajo constante de su junta directiva que preside Joaquín Rosa y que no ahorra esfuerzos a la hora de concienciar a la sociedad sobre una enfermedad que no tiene por qué generar discriminación ni exclusión social.

En Melilla se han realizado afirmaciones y sugerencias que no caerán en saco roto de cara a un futuro próximo y con el objetivo de mejorar la calidad de vida de unos enfermos que, en la ciudad, pueden llegar a alcanzar fácilmente la cifra de 7.000 ciudadanos.

Científicos, educadores y enfermos, reunidos por primera vez en el II Congreso Nacional, llegan a la conclusión de que “son necesarios nuevos modelos de asistencia y sistemas de coordinación que mejoren la calidad de la atención al diabético”, pero también resulta necesario “establecer planes de actuación vinculantes que mejoren la coordinación”.

Lo anterior tiene un nombre y una estrategia: la elaboración urgente del Plan Estratégico Global para el Tratamiento y Atención de la Diabetes. Es una medida que “debe ser asumida y puesta en marcha” por todas las Ciudades y Comunidades Autónomas.

Los congresistas no dejan de calificar como “necesarios” los planes de actuación que faciliten una correcta transición pediatría-adultos”, así como la elaboración de Programas de Educación Social, línea que puede evitar la discriminación social de los diabéticos.

Pero los máximos responsables de las instituciones diabetológicas no sólo miran al enferme sino a la sociedad en general y tienen claro que “se deben adoptar las medidas que proporcionen al conjunto de la sociedad una imagen real de la diabetes”, esto es, “acabar con ideas obsoletas y anticuadas” que suelen derivar en situaciones de discriminación.

Parece obligada la confección de un Plan Nacional para la Diabetes sin olvidar que “el cuidado del paciente diabético requiere el acceso gratuito y sin restricciones al material y tratamiento de autocuidado”.

Una pretensión en la que ya se ha dado el primer paso gracias a una intervención del diputado melillense, Antonio Gutiérrez Molina, es “la creación de Unidades de Pie Diabético”, la más eficaz de las medidas para evitar amputaciones. El Congreso dio luz verde a la petición de Gutiérrez Molina en el sentido de convertir en gratuitas las atenciones a casos de pie diabético.

Las conclusiones expuestas en el melillense Palacio de Congreso y Exposiciones incluyen una llamada a la atención de las instituciones: la elaboración de Planes de Educación Social “que minimicen los efectos e implicaciones sociales de la diabetes” y, en definitiva, “la actuación conjunta y la coordinación de diabetólogos, educadores y diabéticos”.

Un apunte final: “Los criterios economicistas dificultan los cambios necesarios para una mejora de la atención a la persona con diabetes”. Las Administraciones, en consecuencia, han de cambiar de objetivo y dar paso, desde valoraciones económicas, a la mejora asistencial, a la mejora de la calidad de vida del diabético