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Una colonia de gaviotas patiamarillas se instala en el Cementerio y crea serios problemas a Medio Ambiente

Ramón Gavilán ha contratado a los halconeros del aeropuerto para luchar contra el inusitado asentamiento de aves

Publicada en MeliYa el 27 de abril de 2006

Salvador Ramírez

Una colonia de gaviotas patiamarillas está haciendo de las suyas en el segundo patio del Cementerio de la Purísima Concepción hasta el punto de obligar a la Consejería de Medio Ambiente a tomar medidas de cara a la erradicación ecológica de esta inusitada población.

Estas aves, que viven de forma gregaria, llegaron probablemente a Melilla escapando del mal tiempo de semanas anteriores y encontraron en el acantilado y concretamente en el camposanto refugio y habitáculo hasta el extremo de que “viven allí”, según Ramón Gavilán, e incluso ya ponen huevos.

La voz de alarma la daban días atrás unas vecinas que suele ir al cementerio a cuidar de las tumbas de familiares. Las gaviotas patiamarillas, con sus deposiciones, estaban -y están- ensuciando un innumerable número de tumbas y, debido a lo corrosivo de sus heces, dañando lápidas y ornamentos.

Hay un problema añadido: están en época de puesta y desarrollan gran agresividad hacia quienes se acercan a sus nidos de manera que, hasta la fecha, ya han dado un golpe a un viandante.

El propio consejero de Medio Ambiente, tras consultar el problema con expertos y con el Seprona de la Guardia Civil de Melilla, ha contratado a la misma empresa de halconeros que trabaja en el aeropuerto para ahuyentar a aves que puedan perjudicar las maniobras de los aviones.

Águilas Tres águilas del tipo 'harrier' ya están siendo entrenadas, a diferentes horas del día, para, con su vuelo más alto que el de la gaviota patiamarilla, atemorizar a estos inesperados visitantes y tratar de desacostumbralos a vivir en el cementerio melillense.

Los halconeros trabajarán cuatro meses con este objetivo aunque consideran que el tiempo puede ser escaso. Por ello cobrarán 12.000 euros y Gavilán no descarta ampliar en tiempos el contrato si los resultados no son los previstos.

Mientras tanto, los operarios de limpieza de la Ciudad Autónoma recogen los huevos de los nidos a los que tienen acceso y Medio Ambiente trata de incubarlos dejando en manos del Servicio de Protección de la Naturaleza el destino final de los polluelos que lleguen a nacer.

Ramón Gavilán cree que son “cientos” los ejemplares de esta peculiar gaviota los que frecuentan y viven en el camposanto y, desde luego, reconoce que es la primera vez que llega a la ciudad con ánimo de quedarse a vivir.

Parecidas La gaviota patiamarilla (larus cachinnans) es tan parecida a la argentérea -frecuente en las costas de Melilla- que hasta hace poco tiempo se le consideraba una raza de la que habita normalmente en las Islas Chafarinas. Su diferencia es el color amarillo de sus patas.

Donde se asiente una colonia de patiamarillas es difícil que prospere otra clase de aves, debido a su afición a los huevos y a los pollos de otras especies, en ocasiones de su misma familia. Se reproducen en costas y “en algunos sitios resultan dañinas para edificios y monumentos” debido a la corrosión que ocasionan sus excrementos.

El Gijón, sin ir más lejos, el Ayuntamiento ha puesto en marcha una campaña para reducir el número de nidos de patiamarillas en los tejados de las casas de la ciudad asturiana. Para los curiosos, el nombre en inglés del ave dichosa es 'caspian gull'.