Reportaje
Zafrín: los primeros pobladores de la comarca melillense
Parques Nacionales quiere compartir el tesoro de Chafarinas
Publicada en MeliYa el 24 de junio de 2006
Los hallazgos que el Instituto de Cultura Mediterránea (ICM) ha verificado en el Zafrin de la chafarinense isla del Congreso no sólo constituyen un irrefutable hito histórico en la arqueología prehistórica española sino que abre canales de investigación cuya trascendencia, hoy por hoy, se desconoce, aunque se intuye magna.
El año 6.500 -o sus aproximaciones- a.C., fecha en la que el Instituto Real de Bélgica (Bruselas) ha datado los restos arqueológicos, enmarcan a éstos en el paréntesis adjudicado al Neolítico puro, es decir, del 9.000 a.C. Al 4.000 a.C., una época de cambios trascendentales que también pueden constatarse en Chafarinas.
La revolución neolítica se caracteriza por la evolución de la economía depredadora a la productiva. Se sigue cazando pero, digamos, con espíritu de continuidad. Se aprende a domesticar con un solo fin: la reproducción de animales que van a convertirse en el plato fuerte de los menús neolíticos.
Se pulimenta la piedra -hay suficientes demostraciones de este aserto en la exposición del ICM en la Fundación Gaselec, hasta un hacha- y se pulimenta no sólo para ganar eficacia cazadora sino para labrar la tierra. Para el tratamiento del grano labrado hacen falta molinos y éstos están en las vitrinas del ICM.
Cerámica La cerámica aparece en el Neolítico como recurso para el estocaje de recursos alimenticios. La muestra de cerámica de la isla del Congreso es generosa en cantidades y formas: hay pocos restos de cerámica neolítica en Europa del tamaño de las encontradas por los equipos de trabajo de Antonio Bravo Nieto y Juan Antonio Bellver.
La cerámica de Zafrin se corresponde con la cardial. Se utiliza el berberecho para decorar la tierra cocida. El cerastoderma edule -así es científicamente el berberecho- de la familia de los Cardiidae da nombre a los restos encontrados por los equipos de trabajo del ICM.
Las tribus se vuelven sedentarias y aparecen los -así los conocen los arqueólogos- 'poblados -estado'. El de Zafrin pudo ser uno de ellos porque la evidencia de una cabaña con distribución de estancias en torno al hogar implica la concentración de seres humanos unidos por fines, en cualquier caso, juntos, sedentarios.
La recreación que, de la cabaña descubierta, realiza Rafael Hernández Soler incluye los elementos probatorios de la existencia de una economía sedentaria: fuego, caza, pesca, menaje, armas y útiles de labranza, frutos agrícolas, gasterópodos y moluscos recolectados...organización del hogar, organización de una tribu sedentaria.
La existencia en Chafarinas de mujeres y hombres neolíticos es evidente y probada, pero el Neolítico evoluciona. El deshielo se sigue produciendo desde el 10.000 antes de nuestra Era. Chafarinas -así lo han demostrado estudios arqueológicos y geológicos- formaba con el estrato continental un gran cabo, perfectamente asemejable al de Tres Horcas y fue recibiendo agua que limitaba la operatividad y las posibilidades de subsistencia de los pobladores de Zafrin.
Nomadismo hortense El Neolítico se caracteriza, en torno al año 7.000 a.C, por un comportamiento, el nomadismo hortense, es decir, trasladarse cuando los recursos naturales escasean y, como Chafarinas no tiene pozos de agua, el estado neolítico zafrineño evalúa el peligro del aislamiento y emigra, se supone, a tierra firme, a Cabo del Agua, provincia de Nador.
Como el Cronista Oficial de Melilla, Antonio Bravo Nieto ha destacado, emigraron los neolíticos, el deshielo desgajó a las islas de su origen continental y nadie, salvo los conquistadores, 21 siglos después, holló la superficie de Chafarinas. El yacimiento del Zafrín, acaso por ello, es generoso con la investigación.
El éxito de los descubrimientos de la Isla del Congreso han de extrapolarse a Melilla. Si bien en la ciudad no hay suficientes elementos probatorios, por cuestión de proximidad, es plausible adjudicar a la antigua Rusaddir un pasado neolítico, por ello apuesta el Cronista Oficial.
El proceso de extrapolación no acaba en Portus et Opiddus, hay que trasladarlo al acervo histórico español por cuanto lo encontrado en el Congreso se corresponde con las evidencias del Neolítico del Mediterráneo. En España hay muy pocos yacimientos neolíticos y ninguno tan evidente como el descubierto en la cuadrícula del Zafrín.
De ello tomó cumplida nota el director general del Organismo Parques Nacionales, Juan Garay, que ha sugerido veladamente tanto al ICM como a la consejera de Cultura de la Ciudad Autónoma, Simi Chocrón, que ponga a viajar la rica muestra neolítica melillense. Por cierto, es la primera vez que un máximo responsable del organismo autónomo conoce Melilla. Y lo es gracias a los hallazgos del Instituto de Cultura Mediterránea.
¿Y ahora qué?. Los portavoces de ICM van a seguir excavando en Zafrín para seguir alumbrando unos evidentes antecedentes de la historia de los pobladores de Melilla. De momento, el legado está ahí, a 30 minutos, en lancha rápida, del puerto melillense y, mucho más cerca, a dos minutos de la Plaza de España, en la sala de exposiciones de la Fundación Gaselec.