Reportaje

Una compañía aérea de Melilla acabaría con los problemas de transporte

Javier González propone la incorporación de los ATR-42

Publicada en MeliYa el 18 de junio de 2006

Salvador Ramírez

El problema del transporte aéreo tiene solución: una compañía aérea exclusivamente melillense. ¿Fácil?. No hay nada fácil pero sí es posible. Esta es la opinión de Javier González, piloto comercial melillense que tiene las ideas claras y los cálculos hechos.

“No es un proyecto novedoso porque lo hemos visto en Canarias con Binter y en León con Lagunair pero todo pasa por una condición básica, inexcusable: el apoyo institucional”. Quiere decirse, en Melilla, que el tejido empresarial con el soplo inversor de la Ciudad Autónoma harían posible la creación de una línea aérea tan autónoma como autóctona.

¿Implicaría el proyecto una lucha contra la compañía que presta el servicio en la actualidad?: “en absoluto, la compañía nueva nacería como oferta complementaria, con sus destinos, su política de tarifas y su calidad de servicio, todo ello en un mercado de libre competencia”.

González lo tiene todo previsto. No habría por qué, en principio, comprar aviones porque “existe un sistema muy al uso en comunicaciones aéreas, el leasing ACMI (avión, tripulación, mantenimiento y seguro), es decir, no hay que desembolsar cantidades astronómicas para empezar a trabajar en Melilla.

El piloto comercial no quiere ni oír hablar de declaración de servicio público: “no hay que perder la memoria. Melilla jamás estuvo tan bien servida en cuestión de transporte aéreo como cuando operaban al alimón Pauknair y Binter. Es decir, la competencia mejora el servicio, abre nuevos mercados y aquilata los precios. De eso se trata.”

Javier González calcula la inversión inicial en unos tres millones de euros, cantidad “asumible” por los empresarios melillenses con el apoyo de la Ciudad Autónoma: “hay un beneficio añadido y es que la sociedad melillense recupera la inversión gracias al consumo de los propios melillenses, el dinero se queda en casa no vuela a otros destinos”.

Creación de puestos de trabajo La potencial compañía aérea melillense contrataría entre 30 y 50 trabajadores, tripulaciones incluidas pensados para un primer aparato con la incorporación de forma gradual de un segundo avión. González lo tiene claro: se trabajaría con los ATR 42, hoy por hoy el mejor aparato de aviación regional para Melilla”.

¿Expectativas comerciales?, “clarísimas porque antes de la tragedia de Pauknair, más de 300.000 personas recurrían al transporte aéreo. Entre ese accidente y el de Binter en Málaga, si comparamos las cifras actuales, el avión ha perdido casi 100.000 pasajeros al año. Si con el ATR 42, al 50 por ciento de ocupación, se trabaja 170 horas al mes, estaríamos hablando de un flujo de 52.560 pasajeros al es decir, habríamos recuperado el 50 por ciento de esa clientela perdida”.

En general, ¿qué ventajas encontraría el melillense con una línea aérea como la propuesta?: “en primer lugar es un dinero, el de la inversión, que vuelve a la ciudad, reactivaría su economía, la compañía ofrecería nuevos destinos reforzando las líneas actuales, ofrecería una parrilla de oportunidades comerciales como el sistema tres por dos o el cupo de trayectos, es decir, variedad de precios y ofertas, crearía empleo melillense y acabaría con situaciones como el overbooking o la saturación de determinados vuelos, pero sobre todo establecería un sistema de competencia, situación que deriva en mejora de calidad y abaratamiento de tarifas”.

Y ¿qué futuro le esperaría a la compañía?: “el que quieran los melillenses pero, según el proyecto, un futuro marcado por el crecimiento porque independientemente del suyo propio, hay compañías como Binter y Lagunair con las que se puede formar un consorcio de manera que se podría operar tanto en el norte como e el sur y el archipiélago canario, es decir, estaríamos creando una importante oferta de vuelos regionales a nivel nacional”.

Con las previsiones de explotación en su mano y la viabilidad del proyecto garantizada, Javier González quiere realizar un llamamiento a los melillenses: “la operatividad de una compañía aérea de Melilla es la solución a los problemas del transporte aéreo, es necesario tener nuestra propia compañía, al final Melilla saldría ganando”.