Local · Semana Santa
Presidencia a cargo de Comandancia General
El Humillado hace Estación de Penitencia desde la Castrense con la sobriedad y elegancia de la más joven Cofradía melillense
Sentido pregón de desagravio de Ramón de la Cruz, el vicepresidente de la Casa de Ceuta en Melilla, el primer ceutí que comparece ante el paño frontal de la Iglesia de Defensa para pedir perdón a Dios.
Publicada en InfoMelilla el 4 de abril de 2007
Martes Santo. Jesús ya ha sido humillado. El proceso ha comenzado y los legionarios romanos quieren hacer bromas con el preso. Como Cristo no dudó en manifestar ser rey, líder o dirigente, los militares ocupantes de países que no eran suyos le dieron una basta vara de mando y le cubrieron con un capote para hacerle rey de chanzas.
Sobria y elegante la procesión de la Castrense, sobriedad heredada de su primera inspiración castrense que mantiene con el paso de sus jóvenes años. Es la Cofradía alevín de Melilla pero puede presumir de saber estar y saber complacer las inquietudes de los creyentes cristianos.
Jesús comienza a ver la luz al final del túnel. Sabía que el sufrimiento estaba más que garantizado y ha comenzado a experimentarlo en sus escuetas carnes. Ya le han torturado por primera vez. Él no se siente humillado pero quienes le humillan están seguros de haber conseguido su objetivo.
La muerte está cerca. El libertador de la humanidad asume su destino porque desde el primer momento de alientos sabe a lo que viene y cómo se va. Y transige desde la humildad que le vio nacer, consiente humillaciones y maltratos.
Sentido pregón de desagravio de Ramón de la Cruz, el vicepresidente de la Casa de Ceuta en Melilla, el primer ceutí que comparece ante el paño frontal de la Iglesia de Defensa para pedir perdón a Dios. Pedir perdón porque hemos sido los hombres los encargados de mandar a Jesúa a la Cruz.
La más joven de las cofradías de Melilla, el Humillado, la Cofradía de la Castrense, hace estación de penitencia y fe por las calles de Melilla. Es una talla tan adusta como expresiva. Muestra a las claras los primeros momentos de Pasión del Hijo de Dios.
Atrás, la Comandancia General con su máximo responsable, el general de División Vicente Díaz de Villegas Herrerías en sitio presidencial, y el general segundo jefe, de Brigada, Miguel Largo a su lado. Y junto a ellos una granada representación de la impronta castrense en la ciudad.
Hay que destacar la inmensa y esperanzadora presencia de niños nazarenos en la Cofradía del Humillado. Hay una enorme cantera que presagia buen futuro y que sabe llevar la ceremonia cristiana con hidalguía e ilusión.
La generosidad del Nazareno le lleva a abandonarse a sí mismo, a ponerse en manos de torturadores totalitarios, de dictadores temerosos de perder el poder. Se trata de hacer llegar un mensaje al mundo del siglo cero. Hoy, 20 siglos después, sigue pasando lo mismo: quienes proclaman la libertad son objetivo de dictadores temerosos de perder el poder.
Tras los penitentes -no muy numerosos- la Banda de Música Ciudad de Melilla, bajo la dirección del maestro Vicente Mendoza. Nueva exhibición artística, nuevo regusto cultural en la Semana de Pasión de Cristo y de todos los cristianos.
Jesús de Nazaret ya ha hecho el trabajo de apostolado, las gentes han entendido su mensaje de humanidad. Ya sólo resta esperar el desarrollo de los acontecimientos, la decisión de unas autoridades sorprendidas por un impacto social que buscarán la más fácil solución a una controversia que sólo tiene el bien común por bandera y estandarte.