Opinión
2+2 ¿son cuatro?, para ZP y Solbes, nunca se sabe.
Publicada en InfoMelilla el 4 de diciembre de 2008
Esto es un artículo de opinión. Lo que dice es de Remitidos, no del portal.
Remitidos
Señores, por esta crisis en la que estamos atrapados, por esta abracadabrante situación política en la que nos encontramos inmersos y por los problemas domésticos que cada uno de nosotros nos vemos precisados a enfrentarnos, no hay duda de que el puesto de ciudadano de a pie que nos ha correspondido ocupar, sin comerlo ni beberlo, en estos tiempos de inseguridad, desconcierto y vacas flacas; quizá sea lo peor que nos pueda haber tocado, en esta lotería en la que el sino, la fortuna o la fatalidad se ha empeñado en incluirnos. Porque, ya me dirán ustedes si son capaces de aclararse en esta vorágine de noticias a la que, cada día, nos vemos precisados a enfrentarnos, donde aparecen cifras que nunca en la vida nos hubiéramos atrevido a esperar que existieran en la realidad y, ante cuya magnitud, nos declaramos incapaces de intentarlas traducir a su equivalente en las antiguas pesetas porque, sin duda, nos faltarían papel y ceros para reproducirlas con exactitud.
Lo cierto es que, si nos queremos fijar en las cifras desmesuradas que nuestros gobernantes parece que, en un acto de brujería, se atreven a barajar para tapar los agujeros económicos que, día a día, van surgiendo desde todas las ramas del sector primario, la producción industrial, servicios y entidades financieras; nos tendríamos que preguntar si han conseguido reproducir el conocido milagro realizado por el Señor de “los panes y los preces”. Y es que, resulta asombroso que, con unas simples operaciones matemáticas, nos resulte imposible que nos cuadren las cifras de ingresos y gastos que permitan, a nuestros gobernantes, ofrecer más de lo que disponen; por mucho que estemos dispuestos a endeudarnos dentro de España o fuera de ella, acudiendo a las entidades financieras de más allá de nuestras fronteras. Porque, si nos paramos a considerar la improvisación con la que el Consejo de Ministros ha aprobado un plan de ayuda a los municipios de la friolera de ¡8.000 millones de euros!, como si de una futesa se tratara y, con la agravante de que ni, tan siquiera, tenían previsto un proyecto en el que apoyarse y un distribución previa basada en las necesidades más perentorias de cada municipio a tener en cuenta para la concesión de las respectivas ayudas; deberemos llegar a la conclusión de que, nuestros gobernantes, están superados por la situación y sólo son capaces de una huída hacia adelante cuyo resultado inmediato será la descapitalización de España, dejando vacías las arcas del Estado.
Los efectos, previstos por otro lado, se van a empezar a notar. Por ejemplo, el Gobierno ha sido superado por el incremento de desempleo en su previsión presupuestaria. Esto quiere decir que lo previsto para el pago de prestaciones por este capítulo, para el 2008, ya se ha consumido. De Enero a Octubre se han pagado 16.556 millones de euros (un incremento de un 32’3% respecto al mismo período del 2007) y lo previsto en los Presupuestos Generales del Estado para todo el año solo contemplaba la cifra de 15.777 millones de euros. Lo peor es que el señor Solbes presentó y logró (repartiendo dinero al País Vasco y al BNGA de Galicia) que se aprobaran los PGE para el 2009, que ya todas las instituciones del país han venido considerando como anticuados, antes de que empiece el próximo ejercicio. El cálculo es muy simple: si el señor Solbes pronosticó un crecimiento para el 2008 de un 3’2% y es posible que acabe siendo negativo, ¿cómo nos vamos a tragar que el 2009, en el que se pronostica un agravamiento mayor de la recesión, tengamos un crecimiento económico del 1% positivo?
Si se contaba con el superávit del año 2007 para resistir la crisis ya, en los primeros meses del 2008, quedó absorbido por los primeros coletazos del “crac” inmobiliario; pero es que se da la circunstancia de que, las previsiones optimistas de resultados de la Seguridad Social para el 2009, hace ya muchos meses que ( ya se barruntaba antes de que se presentaran los PGE para su aprobación) no sólo han resultado ser increíbles, sino que, el gasto presupuestado para prestaciones durante el 2008 ya ha sido rebasado con creces en el mes de Octubre y todavía quedan dos meses para cerrar el año, por lo que no nos debería extrañar que, de los 15.777 millones de euros presupuestados para todo el año, llegáramos a los 28.819 millones de euros. Con estas cifras cualquier utopía sobre un superávit en el 2009 no dejaría de ser una versión más del cuento de la lechera. Pero es que aún hay más. Las previsiones que, el Gobierno, hizo en los PGE, para el 2009, respecto a los ingresos calculados por IRPF ( 77.400 millones de euros) de un incremento de un 6’7 por ciento sobre el 2008, no son más que la expresión de las ensoñaciones del señor Solbes, si es que tenemos en cuenta que las consecuencias del derrumbe inmobiliario, los problemas de la industria y la caída en picado del sector de servicios, van a causar un recorte importante en cuanto a las recaudaciones previstas por Hacienda por dicho concepto; lo que, contrariamente a lo esperado, va a reducir, aún más, las cantidades a recaudar, si las comparamos con las de los años anteriores.
Lo mismo podemos decir del IVA, que se suponía crecería un 4’8% sobre el del 2008 pero que, debido a la recesión, la disminución de las ventas, el retraimiento del gasto familiar etc. lo más probable es que sufra una disminución respecto a la recaudación de este año. Resulta risible que la previsión para garantizar el subsidio de desempleo del 2009 sea de 2.000 millones de euros cuando para este año ya se ha superado tal cifra en las inyecciones que, el Estado, ha tenido que realizar en las arcas de la Seguridad Social para atender a esta partida. Se esperaban unos ingresos, para la Seguridad Social, de 123.727 millones de euros y unos gastos de 114.477 millones de euros, con lo que se pensaba alcanzar un ¡superávit!, del 8% sobre el PIB; lo que, por añadidura, les permitía reforzar el Fondo de Reserva para pago de pensiones, con una aportación de ¡8.000 millones de euros! Lo malo es que, el descenso de afiliaciones y el aumento de bajas a causa de los ERE’s, jubilaciones anticipadas y autónomos, que cierran sus negocios a causa de la crisis; es imparable y, las consecuencias de esta aceleración de las desafecciones al régimen, produce el doble efecto de dejar de recaudar y, por otra parte, de aumentar los pagos por prestaciones de desempleo o jubilación, en su caso.
Así pues, cuando observamos que Montilla piensa destina 2.000 millones de euros para inmigración o que el ICO puede ayudar a Sacyr o que se dan 50.000 millones a los bancos y se ofrecen garantías por otros 100.000 y entramos en esta dinámica mareante de miles de millones, lo lógico es que nos preguntemos: “¿dará para tanto la vaca?”. Lo que sí sabemos que cubre son los sueldos astronómicos de todos los que chupan de la vaca estatal pero, ¿y para el resto, para las pensiones, el desempleo, y las miles de bicocas que prometieron, habrá bastante? Es evidente que no. ¿Luego, qué es lo que va a ocurrir? Pues el único medio es aumentar impuestos para recaudar más y, de hecho, algunas autonomías, como la catalana, ya está aumentando los precios de tasas, transporte, multas de tráfico etc; lo que ocurre es que, en tiempos de crisis, resulta impopular y puede costar votos. El otro remedio es seguir endeudándose, pidiendo dinero al BCE o emitiendo Deuda Pública. Sin embargo, esto comporta engrosar la bola de nieve, porque hay que pagar intereses y, no siempre, se puede colocar a la par con otras emitidas por naciones extranjeras y tiene que pagarse con prima, a causa de la desconfianza que nuestra situación financiera y económica produce en los inversores institucionales del extranjero. En fin, ustedes que, seguramente, saben más de esto que yo, podrán juzgar el estado de nuestra nación; pero, si me preguntaran como me siento, debería responderles que ¡fatal!
Miguel Massanet Bosch