Opinión

La decencia y la sensatez

Publicada en InfoMelilla el 17 de febrero de 2008

Esto es un artículo de opinión. Lo que dice es de Remitidos, no del portal.

Remitidos

La decencia y la sensatez deberían ir unidas siempre de la mano en la gestión pública, pero, desafortunadamente, en ocasiones afloran actuaciones que adolecen de esos valores anteriores y muestran justo los contrarios. Cuando eso sucede los partidos políticos que acogen a esos personajes insensatos acaban desmoronándose y desapareciendo finalmente, porque pierden la credibilidad ante sus electores y militantes. El PSOE melillense ha iniciado un camino sin retorno hacia el ostracismo al que lo van a condenar sus propios simpatizantes y afiliados, por la actuación irresponsable de líderes como Muñoz y Díaz a la hora de diseñar un pacto político con quienes enarbolan la bandera del radicalismo religioso y el mensaje étnico. Muñoz y Díaz, que no representan ni siquiera a todo el PSOE local porque fueron elegidos escasamente por setenta afiliados en un congreso que abrió grietas irreparables en este partido, se han servido de las siglas socialistas para sus ambiciones personales, en contra de quienes contemplan y censuran el sinsentido del pacto con Aberchan, representante extremo de la política en las mezquitas y de una forma de gestión política involucionista en la que la libertad carece de espacio. Muñoz y Díaz han entregado el PSOE melillense histórico a un partido que no defiende la igualdad de las personas ni de sexos, y además han pactado con esa formación una serie de prebendas en el caso de ganar las elecciones generales que supondrían en una ciudad como Melilla un serio peligro para la convivencia. El pacto de CpM-PSOE ha sido por escrito y bendecido por la cúpula socialista de Ferraz, porque el partido de Aberchan ha exigido que así sea, fruto de la desconfianza que existe entre ambas formaciones, como se mostró tantas veces hace muy poco tiempo dentro y fuera de la Asamblea de Melilla. Así, CpM dirigiría direcciones provinciales como la de Educación, con el riesgo que ello supondría por los antecedentes étnico-religiosos de este partido, y también pretendería controlar el antiguo INEM, aún cuando existe un compromiso del Ministerio de Administraciones Públicas por el que la propuesta de nombramiento de esta Dirección Provincial correspondería a la Ciudad Autónoma. En este caso Alonso Díaz ya ha dejado claro que la intención del PSOE es no cumplir su compromiso político, cuando augura que el MAP no llevará a la práctica el convenio suscrito con el Ejecutivo melillense. El pacto de Coalición por Melilla y PSOE es bastardo por todos esos motivos, pero, además, porque no incluye ninguna propuesta seria ni responsable y sólo esconde intereses políticos, encima sin ninguna orientación. Y es que la bendición de Llamazares a este maridaje de las prebendas lo dice todo y desorienta aún más a los militantes serios del PSOE, que no sabrán, cuando voten, si estarán depositando su confianza en las siglas socialistas históricas, en las de Izquierda Unida o en las de quienes no creen en la libertad de expresión y representan todo menos el progresismo. Los militantes socialistas están siendo ofendidos por sus líderes, están viendo como a costa de un pacto se han prostituido las siglas del PSOE y vendido a plazos largos, con miras en las próximas elecciones autonómicas, en las que, pese a lo que Muñoz y Díaz intentan afirmar, el poder de Aberchan será aún mayor dentro de una candidatura cepemista-socialista. Pero no sólo deben ser los militantes del PSOE local quienes pongan freno a esa ambición desmedida y espuria, sino los melillenses que crean en el futuro de esta ciudad y piensen en la irresponsabilidad de ese pacto oculto, que ha incluido ahora en la escena a Izquierda Unida y que se realiza a escondidas, prohibiendo la entrada a mítines a los medios de comunicación, como si hubiera algo que ocultar. Melilla no merece a esos personajes, propios de repúblicas bananeras, aunque el reciente devenir de la política local en los últimos diez años ha demostrado que experimentos como el que ahora se muestra con la coalición CpM-PSOE-IU acaban con una condena absoluta de los ciudadanos en las urnas. Tiempo al tiempo.

**Arturo Esteban Albert Presidente Regional del Partido Popular de Melilla**