Reportaje
Regresan los años veinte con una gala de elegancia, sensualidad y cosmopolitismo
Cabales y Fundación Melilla Ciudad Monumental recrean los años felices de Melilla
Publicada en MeliYa el 19 de febrero de 2006
De vez en cuando, la Fundación Melilla Ciudad Monumental sale de sus puertas. No todo va a ser la eterna contemplación del primero de los históricos recintos de Melilla. El carácter de culturalidad con el que nació la institución que preside José Antonio Vallés no tiene fronteras, la cultura, en suma, tampoco las tiene.
La Fundación se ha sumado al Carnaval 2006 pero de una forma sutil y elegante. Vallés no tiene edad pero sí referencias. Melilla vivió, entre convulsiones bélicas, unos dorados años 20 y 30. A las tragedias seguían las celebraciones, a la muerte, las ganas de vivir.
Eran tiempos de Anual, de las primeras semanas de la sublevación franquista, pero también días de esperanza, fe y contenida -o incontenida- alegría, que en Melilla se vivió con intensidad. Eran los tiempos del charleston, del 'mamá cómprame un negro', las ligas, el lazo capilar y la pluma de pavo real, la pitillera, la boquilla para el sin filtro, los encajes, el glamour y el sombrero para los caballeros.
La Fundación Melilla Ciudad Monumental ha querido rememorar aquellos años y se ha confabulado con Los Cabales para, aprovechando la frontera de la Cuaresma, rendir homenaje a los años de la nostalgia. Ambas instituciones han triunfado.
La fiesta de los años 20 en Los Cabales fue un éxito de público, de savoir faire, de elegancia y de sugestiones porque, caramba, las señoras con todo ese tipo de aditamentos de pura coquetería, se ven mejor, son más atractivas e insinuantes.
La fiesta duró hasta las primeras alboradas del domingo y allí, en la Plaza de Toros, se bailó de todo, hasta salsa y sevillanas -alguno se pegó un trompazo de importancia- pero sobre todo la música de la época que con tanto celo conserva y mantiene don José Antonio Guerrero, vaya Rorregue.
Buena salida extramuros del señor Vallés, buena iniciativa porque todo lo que sea dinamizar la sociedad melillense, crearle alternativas a los indígenas de este pueblo, ha de merecer el elogio y la consideración.
El ambiente fue realmente entrañable, simpático, cosmopolita. Invitamos a los amigos de MeliYa.com a una ración de envidia bien entendida a través de la contemplación de las fotos del fiestón.