Opinión

Los Nuevas Tendencias de la Gestión Sanitaria Funcional.

Publicada en InfoMelilla el 30 de julio de 2007

Esto es un artículo de opinión. Lo que dice es de Remitidos, no del portal.

Remitidos

Existen nuevos aires hoy por hoy en la Gestión Sanitaria de nuestra Ciudad. El curso de los acontecimientos no puede ser más “halagüeño” entre comillas. Si no lo saben, les informo, que el que suscribe estas líneas es Facultativo Especialista de Área en la disciplina de Cirugía General y del Aparato Digestivo, de este Hospital de Melilla, desde el 15 de Enero de 1990. Intentare resumir mi historia y su incardinación en la sanidad local y más concretamente la actividad de mi especialidad. Llegue a la misma, hace pues, casi 18 años, cuando el Director Gerente de por aquel entonces, el Dr. Javier Ampuero Ampuero, me llamó a finales de Diciembre de 1989, al centro donde trabajaba como facultativo especialista temporal, (más concretamente, el Hospital Comarcal de Antequera), porque en aquellas fechas, figuraba en la lista de opositores al Concurso-Oposición convocado por INSALUD, entre tantos otros (7 especialistas mas), para una plaza en el INSALUD, y que había que cubrir de forma interina y urgente antes de la celebración del Concurso y su resolución (que ocurrió casi 10 meses después), porque se iba un gran profesional de la ciudad: el Dr. Secundino, neurocirujano que cubría la atención continuada de Cirugía General junto a los Dres. Díaz Jiménez y Alonso, los otros dos cirujanos del INSALUD. Según me confeso, el Dr. Ampuero, antes que conmigo, intentaron convencer a los otros candidatos de la lista, que desestimaron tal oferta, y que manifestaron que vendrían si finalmente sacaban dicha plaza. Personalmente, yo terminaba mi 3er contrato temporal renovable semestral con el SAS (Servicio Andaluz de Salud), y me pareció buena la opción de una interinidad como mejor oferta laboral, y no me lo pensé mucho. Cargue con los bártulos y una familia con esposa y 2 hijas en época escolar y aquellas navidades, emplee los primeros 15 días de Enero en una mudanza, siempre molesta, y tener todo correctamente ubicado, incluyendo las plazas escolares de mis hijas. Pocos días después, en aquel mismo mes de Enero del 1990, decidí, que este era un lugar tan bueno como el que más para vivir, y me endeude en la adquisición de una vivienda, que por entonces eran muy escasas las que se construían, y todo el mundo parecía extrañado por tal rapidez en las decisiones vitales. Vendí todos mis bienes peninsulares, que no eran muchos, en los meses siguientes, y los emplee aquí, en disminuir deudas inmobiliarias contraídas. En el examen para la plaza, estuvimos finalmente 3 cirujanos, que optábamos a las dos plazas ofertadas, una de turno libre y otra de traslado que quedo desierta (único lugar de España donde ocurrió esto). Me acordare el resto de mi vida de aquel 20 de Marzo de 1990, en el Hospital de la Princesa en Madrid. Me acuerdo que en el Tribunal se encontraban, entre otros, los Doctores D. Antonio Gutiérrez Molina, a la sazón miembro del tribunal como inspector del INSALUD, y D. Antonio Espínola Arias, en aquel momento Director Territorial igualmente del mismo. De allí, salimos con plaza pues, el que suscribe, y otro compañero, el Dr. D. Arturo Gómez Arroyo, para esta ciudad, donde pusimos nuestra alma. Fueron buenos años, el servicio cubría las necesidades de la Ciudad con una calidad más que aceptable. Éramos 4 los cirujanos, y así estuvimos hasta 1994, cuando el Dr. Gómez Arroyo, decidió que prefería la vida peninsular de su tierra en Úbeda (al lado de su ciudad natal de Linares en Jaén), y ante la oferta de una Comisión de Servicio en tal localidad y el beneplácito de los gestores sanitarios de esa época en nuestra ciudad, se marcho para siempre. Por conversaciones telefónicas que mantengo con él, una o dos veces al año desde entonces, se que nunca se ha arrepentido de tal decisión. Opinaba que aun siendo tranquila, se sentía atrapado en la vida insular de esta ciudad, y no podía cambiarla por sus colinas de olivos y campiñas. En cuanto pudo, obtuvo el traslado definitivo, y allí sigue, como un magnifico profesional; me imagino que con sus frases ocurrentes tras cualquier intervención, con todo el personal riéndose “….otra vida salvada, con la eficacia que nos caracteriza……” ante la más vulgar de las hernias. Desde 1994 y hasta 2002, el servicio estuvo cubierto por tan solo 3 Cirujanos: el Dr. Díaz Jiménez, como jefe de servicio y el Dr. Alonso Guillen como otro facultativo especialista de Área, ambos procedentes del anterior Hospital de la Cruz Roja, tras la integración en el sistema público a finales de los 80, y el que suscribe. Era imposible montar un sistema de atención continuada de presencia física, con tan mínimos efectivos especializados, pero el servicio se cubría con guardias localizadas, de 2 facultativos diarios, donde el primero ejerce la asistencia, y el segundo ayuda a las intervenciones urgentes de su especialidad, y también a las de Neurocirugía, O.R.L, Urología y hasta no hace muchos años, Traumatología, por un pacto laboral con los gestores y dirección médica a finales del año 1990, a cambio de días suplementarios de libre disposición, mantenido por las sucesivas direcciones hasta la fecha. No hay que saber muchas matemáticas para deducir, que 30 días de un mes estándar representan 60 turnos de guardia, entre 3 profesionales, salen a 20 turnos mensuales de guardias por barba como mínimo. Así durante al menos 8 años, y con los problemas añadidos de los meses vacacionales, que a día de hoy siguen siendo obligatorios, aunque la dirección no parezca contemplarlo. Son muchas guardias, excesivas diría, y con las dificultades de poder mantener una formación continuada profesional como la de asistencia a Cursos o Congresos o de vida social, porque se agrava la carga sobre los compañeros. Son habituales (casi 3 por año) los meses en los que realizas hasta 31 guardias localizadas, ¡vamos! Como vivir en el Hospital, o casi. Eso sí, siempre te refregaran cuánto dinero ganas por tal motivo, como si fuera un objetivo propio ser el más rico del cementerio. No sé qué haríamos aquí con el Tema contemplado en el Estatuto Marco de un máximo de 48 horas semanales de trabajo efectivo incluida la atención continuada. Aun así, siempre hemos aceptado el envite, y no se nos oyó quejarnos. Pero esto cansa, la situación se acumula, y aun los que apostamos por la ciudad, comenzamos a apreciar la carga de los años, de responsabilidades injustamente sobrepasadas, y para remate, gestores de vista corta y miope, que no reconocen la potencial calidad de los recursos humanos que supuestamente deberían motivar o alentar, así como, mejorar las condiciones de su trabajo, para poder hacer de esta manera, una vida más normal, y no está, de monjes benedictinos, con eternos fines de semana de reclusión, sin salir de la ciudad, como puede hacer cualquier administrativo, funcionario o cualquier otro trabajador de la ciudad. El cirujano, como un caballero templario, no puede sobrepasar la primera copa, nunca estará cansado, nunca podrá estar en baja forma o tener gripe, y nunca podrá ir con un compañero a un curso de actualización en cirugía, así como jamás, podrán ir dos juntos a un recorrido por Marruecos en un puente. Posteriormente, ya en 2002, se incorporo el Dr. Mustafá Hamed Moh “Aberchan”, como 4º cirujano, aunque duro poco la dicha en el servicio, porque el jefe, el Dr. Díaz Jiménez, decidió ejercer su derecho de no realizar guardias por edad (a partir de los 55 está contemplado por el Estatuto Marco), y me imagino porque después de ciertos hechos vitales, a veces se reconsideran nuestras escalas de valores, y que pretendemos de la vida. Ósea, que nuevamente éramos 3 cirujanos en la cobertura de la atención continuada, desde finales de 2004. Tampoco emitimos una queja (los que hacíamos guardias, obviamente), y arrostramos con las responsabilidades consecuentes, en otro periodo de clausura monacal. Y ahora en 2007, en Mayo, casi de forma milagrosa, un nuevo elemento se incorpora al servicio desde el Hospital Militar, un cirujano de formación reciente, que desde Santiago de Compostela parece que el apóstol nos remite, el Dr. D. Salvador Enríquez, y que cobrara sus emolumentos a medias entre el ejército y el Hospital, que solo retribuye las guardias. Ósea, un chollo económicamente hablando para INGESA. Todo ello, después de mover el susodicho, Roma con Santiago para conseguir entrar en el servicio, y con ciertas resistencias de la dirección médica del Hospital. Hay que tener en cuenta que además parece bien formado en cirugía laparoscópica, como nuevo valor añadido para el servicio. Y nuevamente somos 4 los que cubrimos dichas guardias, y contamos con 2 fines de semana al mes para poder ir incluso a la Bocana o Tardiff, como cualquier otro trabajador del centro. Pero de repente, en un plis plas, el jefe de Servicio decide jubilarse, y sin encomendarse a Dios ni al Diablo, nos deja casi sin reacción y aliento por la sorpresa el 30 de Junio último. Después de tropecientos años de Servicio al Sistema sanitario de la Ciudad, no hemos podido ni hacerle una cena homenaje, que quedara para Octubre, me imagino. La consecuencia es que de los 4 cirujanos que quedan en el servicio, dos de ellos, el Dr. Alonso y el que suscribe, con plaza en propiedad en el sistema público, y con dedicación exclusiva, pensamos y consideramos tener meritos y capacidad suficiente para cubrir dicha vacante, en buena lid, y empezamos a preparar dicha posibilidad, aplicándonos a la recopilación de datos de actividad sanitaria y especifica de la especialidad, conocer los derroteros de la gestión clínica, costes, contabilidad analítica, gestión de calidad, contratos programa y otros conocimientos implicados y necesarios además de los profesionales asistenciales, en la Gestión de un Servicio Hospitalario. A pesar de esta rivalidad, no olvidamos que somos compañeros, que todos los días estamos hombro con hombro en el devenir del día a día quirúrgico, y que la atención asistencial no tiene que mezclarse con dicha rivalidad por la jefatura. Pero claro, los gestores sanitarios tienen otros propósitos, un tanto más oscuros e impenetrables. En este tema, se involucran 3 personajes claramente definidos: El Director Territorial de INGESA, D. Augusto Hoyo Lao El Gerente del Hospital de Melilla, D. Mariano Benayas Pagan La Directora de la División Médica, Dña. Silvia Mora Moreira Se preguntaran porque nunca se intento montar una presencia física y consecuentemente buscar más profesionales de la especialidad. Yo también, e intentare explicar lo que pienso, donde estamos y adonde nos dirigimos. La especialidad de Cirugía General y Digestiva, a diferencia de otras en este país (como Radiología o Anestesia), tiene numerosos profesionales recién formados de los últimos años y puede considerarse que los recursos humanos en la actualidad son abundantes. Existe gran cantidad de subempleo, con contratos basura en otros servicios de salud, contratos de acumulación de tareas o para guardias y cosas por el estilo. Así, en la bolsa de trabajo del SAS, se pueden contabilizar más de 200 cirujanos dispuestos a un contrato de medio pelo, en centros como Carlos Haya. Es posible que todos desarrollen actividades múltiples y no estén parados, pero si se ofreciera una interinidad con la publicidad, adecuada y en los medios necesarios probablemente se conseguirían efectivos para la ciudad. No digo nada, si las plazas se convocan por oposición regular y “legal”, vía BOE. La única arma que le queda a un gestor, de una ciudad que no tiene Universidad ni Docencia para formación de especialistas médicos, es ofrecerles BOE a granel. Los contratos basurilla no sirven para retener a buenos elementos, aunque si es posible a otros más mediocres o dudosos. Además, es casi de la única forma que puedes obtener el recurso más capacitado y eficiente para cualquier puesto, sea el que sea. En general, las coberturas vía BOE, son las mejores para los pacientes y usuarios del sistema, y ofrecen la mejor garantía de calidad, pero tienen sus pegas: Son más caras, llevan reconocimiento de antigüedades, trienios y próximamente carrera profesional. Y lo que es peor, más libres frente a las arbitrariedades de los gestores, y menos sometibles a caprichitos gestoriles, aunque ellos, los gestores siempre dicen que es que son menos dóciles, manejables, maleables, dúctiles (en resumen, pelotas) o llámenlo como quieran.

Pero, lo que es peor, ¡¡ay!! es que quizás no queremos los mejores recursos humanos ni más capacitados, ni tan siquiera parece que se crean necesarios u oportunos. Cualquier urgenciologo hospitalario que se interrogue, manifestara que desearía sobre manera tener el apoyo del cirujano en el área de urgencias. De presencia física, aquí, ahora. Y también al pediatra. De forma inmediata. Si le preguntan a cualquier usuario, la respuesta será rotunda en el mismo sentido. Pero si le preguntan al gestor medio, ya verán que los matices serán casi infinitos, involucraran términos como coste, eficiencia, coste/beneficio, necesidad u oportunidad, escasez de recursos y demás conceptos de su profesión. Los términos equidad e igualdad en la asistencia quedaran en un segundo plano, como muy ocultos y confusos, como muy “flu”. Está claro, que lo que desea o necesita de forma clara y meridiana el pueblo y los profesionales, no siempre coincide, con lo que cree necesario y suficiente el gestor de turno. Un servicio gris y obtuso, es perfecto para los fines de un gestor-administrador: poco ruido funcional, poca tendencia a la excelencia, calidad la justa, nunca expansibilidad en carteras de servicios, nada de presencia física, ni nuevas posibilidades terapéuticas, ni potencial demanda autogenerada, etc., etc. En resumen, menor coste posible. Llegados a este punto, de repente y después de tropecientos años cubriendo 3 cirujanos la atención continuada, de repente somos 4. Se ha jubilado el jefe, que no hacia guardias, y por tanto no se ve muy bien la emergencia de traer un nuevo Adjunto Temporal al Servicio, si no se quiere montar presencia física. Si parece prudente una cobertura relativamente rápida de la Jefatura, con la publicidad que legalmente corresponda, vía BOE si se tercia para evitar problemas de coordinación entre los componentes del servicio y poder solventar antiguos lastres funcionales. Si se quieren nuevas metas, es lógico tener un nuevo Jefe al que exigir en una oposición legal, esas nuevas tendencias de la especialidad o los matices que se quieran. Pero los derroteros van por otro camino. El servicio después de tantos años de escasez de recursos humanos, acepta que se pueda traer otro elemento al servicio. Si de verdad, se quiere montar la presencia física, harán falta además de un quinto, un sexto y posiblemente un séptimo (como el servicio de Ginecología en la Actualidad), para poder cubrir esa posibilidad. Las libranzas de guardia, vacaciones, formación continuada y demás requisitos de obligado cumplimiento laboral obligan a esa plantilla mínima con tal fin hoy por hoy en el marco estatutario. La presencia física, implicara un especialista diario en el centro, con cama en el recinto, y un cirujano localizado complementario para las potenciales intervenciones urgentes de la especialidad. Pero ahora viene lo extraño, queremos un nuevo elemento como quinto cirujano, de forma temporal, ¿¿¿creen que se dará publicidad a la convocatoria, en los medios que proceda para una gran difusión, y todos los potenciales candidatos puedan conocer tal posibilidad y así, poder elegir el mejor currículo, más capacitado o que aporte un mayor valor añadido, guardando los derechos constitucionales de igualdad, merito y capacidad en el acceso a la función pública??? Noooooooo. ¿A quién le interesa la capacidad, merito o igualdad? ¿A los gestores? Va a ser que me parece que no. ¿Y a los pacientes? Seguro que sí. Seguro que les importaría, tener el mejor recurso profesional posible. Entonces para seguir, publicamos la convocatoria de una plaza de Cirujano Interino, un Viernes, en un tablón de anuncios, entre mil otros impresos, durante 10 días naturales. Si, naturales, el plazo termina un domingo y el lunes si quieres papelear, te comes un pimiento. Eso es amplia difusión, publicidad, y facilidades para que se presenten los mejores hasta de Houston, Tejas y el resto del Universo. A ver si va a ser que quieren darle la placita a alguiennnn, mu concretoooo. Pues parece que así es. Más sorpresas. Se crea un tribunal, para valorar los currículos de los “opositores”, fíjense que lo digo en plural, si en plural. Es que hay dos. ¿Pero cómo? ¿No habíamos quedado que esto era para meter a un amigo o cosa así? Pues están en lo cierto, es para meter a un amigo o algo así, del Director Gerente uno, y de la Directora Médica, el otro. Bueno, aun con estos pelos, hay otra barrera que deberán pasar para que el sistema termine en la más absoluta corrupción, la composición del tribunal. ¿Creen ustedes que para asegurar la idoneidad de un Cirujano para una interinidad, debería existir uno en el tribunal?? ¿Sí? Pues no. Parece que la valoración de una plaza temporal para un servicio de cirugía, no requiere un cirujano de la corporación para su valoración, y pueden servir un par de ginecólogos y un otorrino. ¿A que es extraño? Pues a nadie de la Gestión se lo parece incluido el Director Territorial, que muestra sorpresa, pero no hace nada con lo cual parece colaborador pasivo como mínimo en esta suerte de desatinos consecutivos. ¿Y los Sindicatos? Aaahhhh, los sindicatos. Pues de Vacaciones. Para ellos, el interés de los pacientes parece ocupar una jerarquía secundaria. UGT, ni se ha enterado. CCOO? Pues no sé, no parecen notar nada irregular, por ahí en la playa estarán. Y eso que hay Huelga programada en estas fechas, por los capotazos que nos dan en la mesa sectorial, con las reivindicaciones de todo el personal, prácticamente cerradas, y que no quieren firmar ahora. Donde dije digo, digo Diego, y tururú que me voy de vacaciones, y que me jubilo y el que venga detrás que arree. Todavía no ha llegado lo mejor de todo. Llegado el día de Autos de reunión del tribunal, un cirujano del servicio, (que se consideraba en el papel de madre verdadera del niño que esta ante Salomón), ante la carnicería por la cual se decide partir a la criatura, decide presentar una impugnación a primera hora y quemarse en la hoguera de la incomprensión generalizada, así como en sus posibilidades de optar a la jefatura, con el fin de paralizar la injusticia y prefiere que el hijo sea entregado a cualquier otra parte, antes que roto. El problema es que no existe ningún sabio Salomón en el tribunal. Pero claro, este cirujano con plaza en propiedad no está legitimado, según la dirección médica, para tal fin, sin aducir argumento ni motivo alguno, ni normativa. Después se van dilucidando los datos. El otro candidato extraño es amigo o conocido de la Directora Médica, que muy gentilmente le ha ofrecido la plaza de Jefe en Funciones por libre designación de su real gana, una vez que entre como interino en el Servicio. Dicho Especialista, tiene aproximadamente 52 años, y nunca tuvo una plaza en propiedad en el sistema público. Osease, que tras la vuelta de vacaciones, nuevo jefe flamante, ¿con o sin Exclusiva? Es posible que eso no signifique nada peyorativo, pero da que pensar. Además ha conseguido la Titulación de especialista como MESTO, para mas aclaración, como Médico Especialista sin Título Oficial, tras dos periodos de 5 años consecutivos como asistente voluntario en sendos servicios quirúrgicos de Cataluña (vía paralela de obtención del Título para los que no podían por la vía MIR normal), y nunca supero un examen MIR que sepamos. (Era difícil sacarlos por aquel entonces, con proporciones de opositores de casi 20.000 para 1800 plazas, como si hemos superado los dos propietarios del Hospital,). Eso sí, trabajando por las tardes en la Sanidad privada, en su periodo de Formación, posiblemente como único ingreso para poder vivir y comer todos los días. Su actividad profesional parece que se ha desarrollado posteriormente al menos durante 12 años como médico de Urgencias, lo que significa que debe ser buen urgenciologo, pero no sabemos si además desarrollaba la asistencia normal de la especialidad de Cirugía General y Digestiva. También ha sido adjunto interino en el Valle de Aran, y también coordinador de Urgencias. Por último es cirujano interino en el Hospital de Llerena desde hace un año. Nadie discute que no haya trabajado. Parece ser que lo ha hecho y mucho, incluido el doble de tiempo formativo de lo normal, pero en áreas algo diferentes a las de la cirugía general y digestiva clásica. Posiblemente tenga cualidades suficientes para el puesto de interino temporal, e incluso para jefe del área de Urgencias, pero de ahí, a querer que sea Jefe de Servicio de Cirugía de libre Designación, media un abismo. Tampoco tiene máster alguno o curso experto de gestión, que de un toque gestor diferenciador y especial al guiso. Pues bien, este compañero, será entrevistado el lunes 30 para una plaza “de interino, con ínfulas de Jefe de libre designación”. Es posible que la consiga, ya que el otro candidato es mucho más joven y no ha podido perder tanto tiempo en crear un Curriculum tan dudoso. Aunque este último, por lo menos, no se vería libre de la obligación de hacer guardias dentro de 2-3 años. Resumiendo: Se desprecia a los recursos humanos de larga trayectoria profesional de la especialidad de que se dispone, y de los que no se ha llegado a conocer su posible valía o carencias, con numerosos prejuicios sobre los mismos basados en rumores y runrrunes sin evidencia. Se desconocen los respectivos currículos de estos. No son tenidos en cuenta, una larga trayectoria en la empresa sin problemas en la profesión conocidos, bajo una Jefatura previa con importantes intereses incardinados en la sanidad privada con ánimo de lucro. Ni su dedicación en exclusiva al sector publico. Ni su disponibilidad para ampliar los horarios de dedicación que sean necesarios para las nuevas responsabilidades. Todo ello en el ara, de una gestión “funcional” más eficiente, menos “costosa”, y entregando toda la organización a un “potencial y extraordinario” Jefe en funciones de libre designación, de currículo más que dudoso para la idoneidad y capacitación del puesto, que posiblemente genere muchos más conflictos que soluciones. Esta es pues la línea que nos lleva al futuro, la nueva gestión, no solo en esta especialidad, sino que también, imagino, intentaran contagiar a los demás servicios clínicos, y que condena muy probablemente a la descapitalización de sus más cualificados recursos humanos, y a la perpetuación de un arbitrismo dañino, y a medio y largo plazo, perjudicial para el usuario final y los profesionales. Toda la sanidad será potencialmente de libre designación o subarrendada o externalizada, al gusto del emperador gestor de turno, sus amiguismos, o sus posibles arbitrariedades.

Emilio J. Buendía Pérez.Tesorero del Ilustre Colegio Oficial de Médicos de Melilla. Presidente del Comité Técnico de la Junta Provincial de la Asociación Española contra el Cáncer. (AECC) Curso Experto de Gestión para Jefes de Servicio, EADA. Barcelona. 1992. Facultativo Especialista de Área de Cirugía General y Digestiva del Hospital de Melilla.