Local · Semana Santa

Melilla se echó a la calle tras la decepción del Jueves Santo

Viernes Santo, el día en el que los melillenses lloraron con devoción y fe la muerte del Hijo de Dios y el dolor de la Soledad de María

Dios nos visita cada Semana Santa para explicarnos qué clase de Padre ha sido y es de Jesús. Dios es el Padre que renuncia a su más querido ser con tal de que un solo ser humano comprenda el mensaje de la paz.

Publicada en InfoMelilla el 7 de abril de 2007

Salvador Ramírez y Agustín García

Melilla ha estado en vilo a lo largo de toda una jornada y hasta parecía que se iba a repetir la catástrofe lluviosa del Jueves Santo, pero abrieron los cielos y el Viernes Santo se ha celebrado de forma brillante y miles de melillenses en el Triángulo de Oro para ver pasar a los Titulares de las distintas cofradías y advocaciones.

El comandante general da la mano al nieto de Carlos Castañeda
El comandante general da la mano al nieto de Carlos Castañeda

Viernes Santo. Dios, ¿por qué muere tu Hijo?. Jesús era un joven hombre de 33 años de edad, atractivo, elocuente e insustituible. Y, Tú, su Padre, le dejas morir en un patíbulo injusto. ¿Qué clase de Padre eres Tú?.

Dios nos visita cada Semana Santa para explicarnos qué clase de Padre ha sido y es de Jesús. Dios es el Padre que renuncia a su más querido ser con tal de que un solo ser humano comprenda el mensaje de la paz y del amor entre los seres humanos.

Si nos ponemos en el lugar de Dios, habría que poner en su boca una expresión parecida a la siguiente: 'Estabais mal, muy mal. Sólo había una forma de salvaros o, al menos, clamar ante vuestras conciencias, sacrificar a Quien más he querido y quiero, a Jesús. Y lo di en sacrificio y Él quiso'.

Viernes Santo. Procesiona impresionante desde la Iglesia Castrense, María Santísima de la Piedad, con su Hijo en brazos. Jesús acaba de morir en la Cruz, la Madre llora y pide caridad a todos los cristianos y cofrades, pide ayuda a los necesitados, pide aliento para los míseros.

Excelente el paso de la Cofradía de 'Los Militares', precedido de hileras de nazarenos y de una artística Cruz de Guía. El mantenimiento del Sagrado Titular es admirable, así como su puesta en escena. Merece mayor protagonismo en el calendario cristiano de primavera.

Es el prolegómeno de una noche de intensa cristiandad porque el Cristo del Socorro, el Santo Entierro y María Santísima de la Soledad, desde el Pueblo, con parada en la Plaza de Toros, esperan pacientemente su comparecencia por las calles melillenses.

Es la procesión que preside el Jefe del Estado. Su Majestad el Rey, que delega representación en la persona del comandante general de Melilla, este año, el general de División, Vicente Díaz de Villegas-Herrerías, hombre cada día más comprometido con la sociedad melillense.

Plana mayor de la Asamblea con el presidente de la Ciudad Autónoma, Juan José Imbroda, y la totalidad de miembros de los grupos popular y socialista. No hubo representación alguna de Coalición por Melilla.

La procesión del Viernes Santo de la Cofradía del Nazareno es tan sublime como popular porque más de quinientas personas toman parte activa en la misma pero podría mejorar y mucho en cuestión de puntualidad.

Todos tienen derecho a los manidos cinco minutos de gloria pero no a los tres cuartos de hora de retraso. Conocida es la difícil maniobrabilidad de esos históricos y ricos tronos pero se conoce desde hace décadas.

El retraso de la Procesión Oficial afectó negativamente al resto de cofradías procesionantes porque, en primer término, la Piedad contó con menos devotos de los esperados y, en segundo lugar, las luces de la Avenida no se pudieron apagar hasta después de las 12 y media de la noche.

El Nazareno tiene que reflexionar sobre este dislate y manejar la altarnativa de salir, al menos, media hora antes. De esta forma, no se interfiere en el horario del resto de los pasos procesionales y se respeta a todo el mundo por igual.

Parada y serenidad, porque la Madre de Jesús, la Soledad de Nuestra Señora, espera paciente a las puertas de la Vicaría Episcopal, en el Sagrado Corazón, para rezar calladamente momentos después de saber que su Hijo ha muerto. Romero e incienso. Rosario y silencio.

La relatada demora no fue óbice para que La Soledad luciera esplendente.La Cofradía del Sagrado Corazón quería resarcirse del tremendo sofocón de Jueves Santo y brindar a los melillenses un acto de fe maravilloso, plástico, respetuoso cristiano. Y, como todos los años, lo consiguió.

Es uno de los momentos acuñados a plata y oro de la Semana Santa de Melilla. La Soledad, la Virgen de los universitarios, la que siempre ha salido y, si no lo hizo, fue por solidaridad con sus compañeros cofrades. Siempre ha querido la Soledad a Melilla y siempre los melillenses se han emocionado cuando la Madre de Dios, Avenida a oscuras, ha derramado una lágrima de amor para esta tierra que ama a Dios. Este año, todo lo anterior, y más.