Reportaje
El Cautivo desparrama libertad a los hombres de buena voluntad
Un interno anticipa su tercer grado gracias al Voluntariado Cristiano y a la Cofradía de Jesús de Medinaceli
Publicada en MeliYa el 1 de marzo de 2006
El Centro Penitenciario, el Voluntariado Cristiano de Prisiones y la Cofradía de Nuestro Padre Jesús Cautivo de Medinaceli y María Santísima del Rocío, han rubricado en las dependencias de la prisión el acta de liberación y tutela de un interno, cuya identidad se reserva “por respeto a su libertad personal”.
Son ya seis años desde que al comienzo del milenio, un joven juez, Juan Rafael Benítez Yébenes, encargado, como en la actualidad, de la Vigilancia Penitenciaria, realizara toda una obra de 'ingeniería jurídica', como ha sido calificado su auto de liberación por juristas y jurídicos, con un fin: recuperar la tradición de liberar a un preso bajo la advocación de Cristo Cautivo.
La tradición tiene que ver con la liberación del preso en Málaga por intersección de Jesús el Rico pero mucho más con un hecho de semejante índole registrado en Melilla allá por 1951. No puede hablarse de indulto por cuanto no se conmuta ni anula pena alguna, es mayormente el adelantamiento del tercer grado al interno que está cercano a la obtención del citado beneficio penitenciario.
Voluntariado En septiembre de 2005, la Cofradía de Jesús Cautivo que dirige Gregorio Castillo hizo llegar a Instituciones Penitenciarias su deseo de ayudar, junto al Voluntariado Cristiano de Prisiones, a un interno, no sólo anticipando su régimen de semilibertad sino, lo que es más importante, coadyuvando a su total integración social, económica y familiar.
A partir de ese momento, y en aplicación del contenido del prestigioso auto judicial del magistrado Benítez Yébenes, la responsabilidad pasa a la Junta de Tratamiento del centro Penitenciario de Melilla que estudia una terna de propuestos para el adelantamiento del tercer grado.
En la Junta de Tratamiento hay juristas, psicólogos, penalistas, expertos penitenciarios y agentes de integración, un aval para la posterior elección de un interno de la terna, decisión que se eleva al juez de Vigilancia Penitenciaria, que, en su caso, validará la propuesta del centro y abrirá sus puertas para el beneficiado.
Un día menos de prisión “Parece poco pero un día menos en prisión es mucho para el interno”, aclara el director de la cárcel, Emilio Navas quien, una y otra vez, insiste en el carácter civil y constitucional del proceso. En funciones de notario, el responsable penitenciario ha estampado su firma en el documento-convenio en el que el padre Darío Gómez Lama, presidente del Voluntariado Cristiano de Prisiones, y el hermano mayor de Jesús Cautivo de Medinaceli, Gregorio Castillo, se hacen cargo de la tutela del interno trabajando para su total reinserción.
La Cofradía de Jesús Cautivo de Medinacelli y María Santísima del Rocío pide el beneficio penitenciario el día de Santa María de la Merced, patrona de Prisiones, y meses después, en Miércoles de ceniza, plena Cuaresma, vuelve a la prisión con una túnica de nazareno violeta porque el interno 'liberado', siempre que quiera, con absoluta libertad, puede procesionar, junto a su benefactor, el Cautivo, en Jueves Santo.
Estará en la procesión Puede hacerlo cubierto o descubierto y también puede quedarse en su casa. El interno que accede este año -sexto de la historia reciente de la liberación- estará en el desfile procesional. Es varón y aportar más datos sería quebrantar su legítimo derecho a la intimidad. A la altura del monumento a los Héroes de España, en presencia de las autoridades melillenses, escuchará el auto del juez de Vigilancia Penitenciaria, por el que da un paso de gigante hasta su libertad total y participará en el largo camino de la Cofradía hasta recogerse, a eso de las tres de la mañana, en la Casa de Hermandad de María Micaela.
Es un reto y un riesgo, a su vez, pero la obra del Voluntariado Cristiano de Prisiones y de la Cofradía del Cautivo ha dado sus frutos. De los cinco internos beneficiados hasta la fecha, ninguno ha contravenido la finalidad del proceso de liberación. Hoy por hoy, confirma Gregorio Castillo, son melillenses sin más, con vida normal, padres y madres de familia, cristianos o musulmanes, el proceso no discrimina ni por sexo ni por creencias.
Pueden o no hacer vida cristiana. No es óbice ni traba. Son los los ejemplos vivos de una iniciativa de piedad y compromiso de solidaridad, correspondidos con un trabajo de investigación judicial, el de Benítez Yébenes, que ha recurrido a códices propios y extraños, desde la Declaración Universal de Derechos Humanos hasta la última versión del Código Penal español.