Reportaje

Willkommen, Bienvenue, Wellcome...al Cabaret de Bombalurina

La corta historia de un histórico grupo de jóvenes artistas melillenses

Publicada en MeliYa el 3 de marzo de 2006

Salvador Ramírez

Señoras y señores:

Están a punto de deleitar la, probablemente, más ambiciosa apuesta escenarial de un grupo melillense: Cabaret de Bombalurina. Hablemos de esta agrupación de arte. Hace seis años la creatividad de un grupo de jóvenes -que todavía lo son- melillenses era un impulso incontenible. Ellos querían probar hasta qué punto su intuición artística, sobre todo musical, podría materializarse en algo así como una puesta en escena.

Eran y son amantes de la comedia musical, desde óperas rock al music hall neoyorquino y londinense, pasando, si falta hiciere, por la zarzuela. Recuérdase cómo con más ilusión que medios se subieron a un escenario para ofrecer un variado repertorio de fragmentos consagrados de la dramaturgia acompasada de Broadway y la piel de toro. Y quedó bien, perfecto.

Y vino el gusanillo. ¿Que tal si representamos una obra completa, al ciento por ciento?. Memorable, La Tienda de los Horrores. Ellos lo sabían, el público se sorprendió agradablemente. Estaba el grupo humano de Bombalurina más que capacitado para grandes empresas. Las historias de Audrey y sus amigos conmovieron a Melilla y pusieron el sello de calidad a la banda de creativos.

Parecía difícil superar el listón de La Tienda...pero, tras no pocas discusiones y quebraderos de cabeza, Bombalurina decidió dar un salto al abismo que podría conducirles a la gloria o al infierno: Jesucristo Superstar. Pues fue a la gloria. Llenos inolvidables en el Palacio de Congresos y una maravillosa y sobria puesta en escena que nos trasladó al refulgente Madrid de las noches de arte y dramaturgia.

Tuvieron tiempo las gentes de Bombalurina de acordarse de los más pequeños, de esos melillenses a los que hay que alimentar con productos mediterráneos y grandes dosis de ilusión. Los mejores pasajes de Walt Disney, en manos de la corporación de artistas locales.

¿Y ahora qué?. Las progresiones puede ser aritméticas -sumando- o geométricas -multiplicando-, las de Bombalurina pertenecen a la segunda modalidad. Hoy, estos días de representación, este caudal de artistas multiplica en desafíos al arte y a sus dificultades inherentes. Se va a representar, señoras y señores, Cabaret.

Un símbolo, como simbólico resulta que la obra se ponga en escena en lo que dentro de pocos meses se va a convertir en el Gran Teatro Público Kursaal de Melilla, hecho histórico de la cultura melillense en el que la Ciudad Autónoma ha querido implicar a Bombalurina.

¿Qué leemos entre líneas?. Que la agrupación viene avalada por una carrera artística de muchos quilates, que la institución autonómica sabe que no les van a fallar, que Bombalurina ofrece la garantía de un arte entusiasta y renovador que sólo tiene un término: el clamoroso triunfo.

Cabaret, cuya versión cinematográfica lleva la firma de Bob Fosse, ha sido posible en el teatro gracias a Sam Mendes y Rob Marshall. No se han de encontrar grandes puntos de encuentro salvo el libreto musical con el que nos obsequió Liza Minelli en el cine.

Atención y aviso para navegantes: por exigencias del guión, la ambientación propia de la época que precedió al más cruel nazismo puede herir sensibilidades. También -no, bastante peor- pudo herirlas La Lista de Shindler y, fíjense, está oscarizada.

Adéntrense en Cine Nacional que se ha convertido en el Kit Kat Klub, participen con el elenco, trabajadores, técnicos y colaboradores de Bombalurina y disfruten de un espectáculo propio y digno de la Gran Vía, de la Cuarta Avenida, del Albert Hall, del Lido o del Quirinale.

Con una diferencia, se trata de Melilla, de la creatividad de sus jóvenes y de una ambición artística sin fronteras. Apaguen los móviles y pónganse cómodos, merece la pena.