Reportaje
Francisco Hernández cuelga en la Uned un luminoso laberinto de sensaciones y fe
Deslumbrante colección del melillense de fama internacional
Publicada en MeliYa el 19 de mayo de 2006
Melilla tiene la gran suerte -tras un laborioso trabajo de gestión cultural- de contar con 40 obras maestras, casi todas creadas el pasado año, de un melillense internacional, el pintor Francisco Hernández, que se exhibe hasta el 2 de junio en la Victorio Manchón de la Uned.
Su obra deslumbra por formas y tonalidades, y transmite sentimientos. Al acto de inauguración de la muestra ha asistido toda Melilla, o al menos, toda la Melilla sensible a las sublimes expresiones del arte.
El presidente de la Ciudad Autónoma, Juan José Imbroda, tiene su propia opinión sobre la obra de Hernández: “estar en la exposición me obliga a hablar de sensibilidad y realismo, perspectiva y recogimiento, simetría y naturalidad”.
Y es que Fracisco Hernández, atribulado de modestia dice lo siguiente de sí mismo: “si me entendiera a mí mismo, la verdad es que me decepcionaría...me guía un extraño”, un extraño que es capaz de subir el listón de la calidad artística que arriba a Melilla muchos enteros.
La consejera de Cultura, Simi Chocrón, ensalza la trascendencia internacional del artista, “Francisco nos deja la otra imagen de esa Melilla internacional que todos deseamos tener un día, una Melilla reconocida y valorada por su razón y su trabajo, por su capacidad creativa y su orden espiritual, una Melilla más allá de la palabra, el gesto o la superchería y que sólo el esfuerzo proveniente del espíritu humano será capaz de conseguir”.
El pintor tiene clarísimo a qué se dedica “para mí la pintura es geometría y forma a las que hay que aplicarles el mensaje y el contenido. La obra se resuelve geométricamente, pero a la vez que la estás realizando, la misma obra te sorprende y de ahí nace un diálogo entre la obra y el artista”.
Y ¿cuál ha de ser la actitud del creador artístico? : “en un momento puede, incluso, que surja la frustración, pero la tenacidad, el trabajo, la fe, pueden hacer que ese instante se modifique y se pueda continuar”.