Reportaje

¡Qué le pasa a tu cara, grandullón!

La simbiosis entre jugadores y periodistas deriva en sincera amistad

Publicada en MeliYa el 14 de marzo de 2006

Salvador Ramírez

Nunca resultó fácil la relación entre deportistas y periodistas. El periodismo deportivo, crítica cultural al margen, es una de las pocas modalidades informativas en las que la información no puede cabalgar en solitario, ha de acompasarse con la opinión. No se puede terminar una crónica de un Real Madrid-Barça sin decir si Ronaldo ha jugado bien o mal. Y eso es opinar.

El periodista deportivo melillense, en consecuencia, tiene que decir qué deportista lo hizo bien y qué otro no tan bien. Pero se dan casos de extraña simbiosis entre informadores y profesionales del deporte que derivan en amistad. Amistad inocua a intereses. Amistad porque sí, deseada y celebrada.

En el ámbito deportivo local destaca un caso sobremanera: Ricardo Fernández Sánchez, jefe de Deportes de Onda Cero, y los puntales del Club Melilla Baloncesto. Y esa amistad llega a extremos como el que sustancia esta crónica. Daniel Rodríguez 'Pope', segundo base de la formación deportiva, y Ricardo Fernández cumplían años -22 y 34 respectivamente- y lo celebraron al alimón, en una fiesta memorable, cargada de amistad, compañerismo y complicidad en un proyecto deportivo-periodístico.

Ambiente tremendamente familiar, con idas y vueltas, con jugadores entregados al cultivo de las mejores maneras sociales, perfectamente integrados en la sociedad melillense, amigos declarados del periodista. Y periodistas relajados, ausentes de la crónica pura y dura, disfrutando de unos momentos que sólo se pueden escribir en clave de sano compadreo.

Fue en la sede de la Peña Atlético de Madrid y fue más un guateque de los buenos que una celebración institucional. Los Fausto Más, Francis Aguilera, Enrique Azaustre y compañía formaron piña con los André Turner, Nacho Romero, Josemi García, Javi Mesa, FJ Martín y todos sus compañeros. Pope y Ricky, a lo suyo, a celebrar cumpletacos con la alegría lógica de quienes se saben muy queridos.

Ahora vendrán los partidos y el guateque de la peña quedará aparcado, ahora el periodista tiene la obligación de analizar y enjuiciar, el deportista tiene que jugar y ganar -que falta les hace, por cierto- pero ha quedado escrita una página de amistad de la que dejamos constancia gráfica para todos los incondicionales de este portal digital.